Siempre me ha llamado la atención cómo se defiende con orgullo la categoría de "lonche lagunero" cuando algún visitante se atreve a pedir una "torta"... la explicación surge de inmediato: el lonche se prepara indiscutiblemente con un pan francés (también propio de la Comarca).
Y es que desde hace varias varias generaciones, pedir un lonche forma parte de la vida cotidiana, porque su historia está relacionada con los procesos de urbanización de la región, la migración, la actividad ferroviaria y el desarrollo comercial de la misma durante el siglo XX.
La palabra "lonche" es una adaptación lingüística del inglés lunch. En 2015, el historiador Sergio Antonio Corona Páez planteó en un artículo publicado el 29 de noviembre en El Siglo de Torreón, que el término pudo difundirse en La Laguna por el contacto con empleados angloparlantes vinculados al desarrollo del ferrocarril.
Esto es consistente con los hallazgos de la tesis doctoral en Antropología Social de Sergio Vega Bolaños de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México en 2023, en la que se registran testimonios de ex trabajadores ferroviarios, y sus rutinas asociadas con el desayuno y el lonche durante la jornada laboral.
Sobre la existencia de loncherías en Torreón, Corona Páez encontró publicidad de 1926 de la lonchería La Poblana y en 1928, aparece anunciada La Mexicana. Señala también cómo este alimento era asociado a la convivencia social, pues en 1930, el Balneario Raymundo, invitaba al público a observar la llegada del agua al río y ofrecía lonches entre sus alimentos. Para la década de 1940, la empacadora de Carnes El Toro, también comercializaba lonches. Más adelante, durante los años cincuenta y sesenta, comenzaron a consolidarse negocios familiares como la Lonchería Coahuila y Lonches Ordaz, ambos desde 1952.
En un reportaje publicado en 2020 por El Siglo de Torreón, la familia de Francisco de Luna propietario de Lonches Don Paco, recordó que, cuando llegó de Aguascalientes alrededor de 1960, él les llamaba "tortas". Fue en Torreón donde descubrió que la población utilizaba de manera habitual la palabra "lonche".
El Museo Arocena, en su exposición Del asado al asador. Historia social de la gastronomía lagunera, documentó que el consumo de lonches se extendió de manera importante desde la década de 1970 y los incluyó entre los alimentos cotidianos que ayudan a explicar la cultura regional.Hoy encontramos loncherías populares como El Payo, Don Jaime y La Blanquita, entre muchas otras, en las que los habitantes de la laguna hemos desarrollado una especie de culto por el gran lonche mixto o "misto" de carnitas y aguacate, o bien de un generoso lonche de adobada, asadero y aguacate (conocido como triple A en el beisbol). Y es que en los últimos 100 años, el lonche se ha convertido en uno de los referentes representativos de la identidad lagunera.
gavaldon@iberotorreon.mx