PALABRAS QUE CAMINAN
Cada 30 de agosto, el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, nos recuerda una realidad que para miles de familias no se limita a una fecha. La desaparición trastoca la vida, prolonga la incertidumbre y ha llevado a madres, padres, hermanas, hermanos y familiares a organizarse para buscar a quienes faltan, sostener sus nombres y exigir respuestas. En la Región Lagunera, esta labor ha construido experiencias colectivas de enorme dignidad y persistencia.
En ese contexto se inscribe Palabras que caminan. Cartas que acompañan la búsqueda, una publicación impulsada por el Observatorio de Violencias Sociales y Experiencias Comunitarias de la Ibero Torreón. El libro surge al reconocer que existen distintas maneras de acompañar. Desde el Observatorio lo hemos hecho mediante la presencia, la escucha, la investigación y la divulgación. Hemos escrito para comprender, documentar y hacer visible la desaparición y las experiencias de quienes buscan. Con este libro quisimos explorar otra posibilidad: hacer de la palabra una expresión más cercana de solidaridad y aliento.
Por eso elegimos la carta. A diferencia de otras formas de escritura, una carta tiene desde el inicio una persona destinataria.
Se escribe para alguien, pensando en aquello que queremos hacerle llegar.
Las cartas reunidas en este libro provienen de distintas voces y lugares, pero comparten esa intención: dirigirse a las personas buscadoras para expresar reconocimiento, solidaridad, cariño, esperanza y cercanía.
Sabemos que las palabras tienen límites. Una carta no encuentra a quien falta y un libro no repara una ausencia ni sustituye las obligaciones del Estado frente a la verdad y la justicia. Pero las palabras pueden estar.
Pueden acompañar cuando el camino pesa, sostener un nombre y una memoria, dar aliento o abrazar desde la distancia. De ahí que el libro reúna cartas que se acercan a la ausencia, a la necesidad de nombrar para no olvidar, al amor que sostiene la búsqueda y a las voces que quieren acompañar y ofrecer esperanza.
Y por eso también son palabras que caminan.
Fueron escritas para llegar a alguien, pero su recorrido no termina cuando llegan a sus manos. Continúan cuando se leen, se guardan, se comparten o se vuelve a ellas en otro momento. Tal vez ahí reside la intención más sencilla del libro: que alguna palabra encuentre su momento y consiga hacerse cercana.
En el marco del 30 de agosto, Palabras que caminan quiere recordar que la búsqueda no debería recaer únicamente sobre quienes buscan. Frente a la desaparición, ninguna sociedad puede acostumbrarse a la ausencia ni permitir que los nombres se conviertan en cifras.
Acompañar implica reconocer que esa búsqueda también nos interpela y decidir no permanecer al margen. Este libro elige hacerlo desde la palabra: una palabra que reconoce, se solidariza y busca permanecer cerca. Porque mientras haya alguien que falta, habrá una familia que busca, y tendría que haber también una sociedad dispuesta a acompañarla.
Hasta encontrarles a todes.
walter.salazar@ iberotorreon.mx