ESCUCHAR ANTES DE QUE EL CUERPO NOS DETENGA
La OMS surge con una idea clara: la salud no puede reducirse a la ausencia de enfermedad. Sin embargo, aprendimos a mirar el cuerpo por un lado y la mente por otro, como si pudiéramos dividir a la persona y atenderla por partes.
El 10 de octubre de 1992 se conmemoró por primera vez el Día Mundial de la Salud Mental, buscando visibilizar una dimensión de la salud rodeada de prejuicios y estigma. Este año la OMS propone un llamado especial: “Escuchar las experiencias vividas: voces reales, cambios reales”. La invitación es a que las historias de quienes han atravesado dificultades de salud mental sean escuchadas y tomadas en cuenta para transformar servicios y políticas públicas.
Escuchar parece sencillo, pero no siempre sabemos hacerlo. Escuchamos para responder, aconsejar o encontrar soluciones. Escuchar implica detenernos frente a la experiencia del otro sin apresurarnos a corregirla.
Como terapeuta familiar, sé que detrás de una persona con ansiedad, agotamiento, tristeza o insomnio siempre existe mucho más que un síntoma. Hay historias, vínculos, pérdidas, exigencias y, muchas veces, una larga costumbre de seguir adelante aun cuando algo dentro de nosotros lleva tiempo diciendo que ya no puede más.
En México, en 2023, se actualizó la Tabla de Enfermedades de Trabajo de la LFT, incorporando trastornos como ansiedad, depresión y aquellos relacionados con el estrés. Reconocemos así que las condiciones laborales también pueden afectar nuestra salud mental.
Pero reconocerlo en una ley no significa haber aprendido a escucharlo en nuestra vida cotidiana Quizá ha llegado el momento de volver a unir aquello que separamos: salud física, mental y social. Porque la salud es una sola. Lo que pensamos afecta nuestro cuerpo; nuestros vínculos dejan huella en nuestras emociones; y las condiciones en que vivimos también pueden enfermarnos.
Entonces vale preguntarnos: ¿por qué esperamos a que el cuerpo nos obligue a detenernos? ¿Por qué necesitamos caer en cama durante horas o días para concedernos el descanso que antes no pudimos darnos? Tal vez podamos comenzar antes.
Hacer hoy un alto. Respirar. Escanear nuestro cuerpo y preguntarnos qué sentimos. Ponerle nombre a aquello que quizá aún no puede expresarse con palabras: un nudo en la garganta, cansancio, irritabilidad, insomnio, tristeza.
Escuchar esas señales no significa patologizar cada sensación, sino reconocer que nuestro cuerpo y nuestra mente tienen algo que decirnos. Atenderlo antes de que la pausa deje de ser una elección y se convierta en una imposición.
En este Día de la Salud Mental, quizá el primer acto de cuidado no sea hacer más, sino escuchar. Escucharnos y escuchar a quienes tenemos cerca. Porque detrás de cada diagnóstico hay una persona, detrás de cada síntoma hay una historia y detrás de cada historia puede existir una voz esperando ser tomada en cuenta.
La salud mental no comienza cuando todo se rompe. También comienza cuando aprendemos a detenernos a tiempo.
Porque todo cambia. Y nosotros también Seguimos caminando.
montserrat.burgos@iberotorreon.mx