Inclusión laboral femenina es una estrategia de negocio, señala consultora
La integración de mujeres en puestos de liderazgo y en diferentes niveles de las estructuras empresariales se ha convertido en un factor clave para enfrentar los retos del mercado laboral. De acuerdo con datos de ManpowerGroup, las organizaciones que han implementado estrategias específicas de inclusión femenina reportan menos dificultades para adquirir personal (70%) frente a aquellas que carecen de programas definidos (78%).
Mónica Flores, presidenta de ManpowerGroup, subrayó que la diversidad de género no debe verse únicamente como un tema de inclusión, sino como un elemento estratégico de competitividad.
“Contar con mujeres en los equipos fomenta una mayor innovación, amplía la perspectiva en la toma de decisiones y hace que las organizaciones estén mejor preparadas para enfrentar la volatilidad del mercado”, afirmó.
El panorama empresarial muestra avances desiguales en materia de equidad. Solo el 42% de los empleadores reporta progresos acordes a sus objetivos en cuanto a liderazgo femenino. Sin embargo, la participación de mujeres en roles de primera línea y mandos medios sí ha mostrado un incremento de entre 2 y 3 puntos porcentuales entre 2024 y 2025.
Actualmente, el 93% de las organizaciones aplica alguna política de inclusión, aunque únicamente el 61% considera la equidad de género como una prioridad estratégica dentro de sus áreas de Recursos Humanos. Las acciones más comunes incluyen fortalecer la confianza con los equipos, priorizar el bienestar y garantizar igualdad en las oportunidades de desarrollo profesional.
Flores enfatizó que la equidad no puede limitarse a buenas intenciones o a herramientas tecnológicas: “Necesita estar permeada en procesos de contratación, promoción, capacitación y liderazgo. La velocidad del cambio aún no iguala la magnitud del reto que se tiene de incluir a más mujeres en el mercado laboral formal”, señaló.
Uno de los desafíos más complejos sigue siendo la equidad salarial y la representación femenina en la alta dirección. Aunque el 58% de las compañías asegura que sus iniciativas avanzan conforme a los objetivos, la brecha persiste. Para Flores, cerrar estas diferencias es más que un tema social: “La igualdad salarial no es un costo, es una ventaja competitiva. Aquellas compañías que lo entienden se vuelven más atractivas para el talento y más eficientes operativamente”, destacó.
En un contexto de acelerada transformación tecnológica, el 61% de los empleadores confía en que los avances digitales contribuirán a acelerar la igualdad de género, creando nuevas oportunidades en formación, participación y ascenso profesional. Sin embargo, Flores advirtió sobre los riesgos de delegar decisiones críticas a la inteligencia artificial: “La IA ayuda a gestionar el volumen de talento e impulsar estrategias, pero las decisiones críticas deben permanecer en manos humanas. Es tarea nuestra evitar que la tecnología amplifique desigualdades como los sesgos de género”, puntualizó.