Más de 33 millones de personas trabajaron en la informalidad durante el segundo trimestre de 2026, según datos de la ENOE.
Durante el segundo trimestre de 2026, la Población Económicamente Activa (PEA) alcanzó los 61.7 millones de personas, un incremento anual de 612 mil respecto al mismo periodo de 2025. De ellos, 60 millones se encuentran ocupados, lo que representa 599 mil más que el año anterior, según el análisis de ManpowerGroup con base en la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del INEGI.
Informalidad laboral
El dinamismo en la incorporación de trabajadores al mercado laboral se ve opacado por un desafío estructural: la informalidad. Entre abril y junio de este año, 33.1 millones de personas se desempeñaron en empleos informales, lo que equivale al 55.1 por ciento de la población ocupada.
Esta cifra representa un aumento de 495 mil trabajadores respecto al mismo lapso de 2025, cuando la tasa de informalidad fue de 54.8 por ciento.
La informalidad laboral muestra diferencias por género. En el caso de las mujeres, el número de trabajadoras informales creció en 330 mil, alcanzando los 13.8 millones. En los hombres, el incremento fue de 165 mil, para llegar a 19.3 millones de trabajadores informales.
Diferencias por región
A nivel regional, las disparidades son notorias. El sureste del país concentra los mayores niveles de informalidad: Oaxaca con 78.5 por ciento, Chiapas con 78.0 y Guerrero con 76.0. En contraste, el norte presenta las tasas más bajas, como Nuevo León (33.7%), Coahuila (34.2%), Chihuahua (34.3%) y Baja California Sur (37.4%).
La comparación con el primer trimestre de 2026 muestra que la informalidad mantiene una tendencia ascendente. En ese periodo, la población ocupada informal fue de 32.6 millones, lo que ya representaba un aumento de 583 mil personas respecto al año anterior.
Advierten sobre calidad de empleos
Fernando Bermúdez, director de Relaciones Corporativas de ManpowerGroup, advirtió que el crecimiento de la ocupación debe analizarse también desde la calidad de los empleos generados.
“Que la informalidad sea del 55.1% muestra que una proporción significativa de los nuevos espacios laborales se generan en actividades con menores barreras de entrada, pero que no ofrecen seguridad social ni prestaciones al trabajador”, señaló.
El especialista explicó que la informalidad absorbe rápidamente a quienes se incorporan al mercado laboral, especialmente en momentos de alta demanda de mano de obra.
“Las diferencias entre entidades nos permiten observar que la formalización no depende únicamente de la disponibilidad de trabajadores, sino de la estructura productiva de cada región, el tipo de empresas que predominan y la capacidad para generar empleos con seguridad social y prestaciones”, agregó.
Ante este panorama, Bermúdez subrayó la necesidad de implementar mecanismos de contratación formal más flexibles y políticas de formalización laboral que permitan dar acceso a prestaciones y seguridad social a la fuerza laboral que se suma cada año al mercado de trabajo.
El reto para México no es únicamente generar empleos, sino garantizar que estos sean formales y con condiciones que permitan avanzar hacia un desarrollo económico sostenible.