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Ingeniería genética, restauración ecológica y conflictos éticos

La “desextinción” de especies

Uno de los lobos terribles traídos a la vida por Colossal Biosciences. Imagen: Reuters/ John Davidson

Uno de los lobos terribles traídos a la vida por Colossal Biosciences. Imagen: Reuters/ John Davidson

ALESSANDRA RODRÍGUEZ

Colossal Biosciences ha comunicado de manera oficial que cuenta con la capacidad técnica y científica para traer de vuelta a diversas especies animales ya extintas —como el mamut o el tigre de Tasmania— en un plazo de tiempo relativamente corto. 

Dentro de los proyectos más ambiciosos y mediáticos de Colossal Biosciences, compañía de biotecnología e ingeniería genética, se encuentran los esfuerzos orientados a devolver a la vida a especies extintas, como el dodo, el tilacino —comúnmente denominado tigre de Tasmania— y el mamut lanudo, además del nacimiento confirmado del llamado “lobo terrible”.

Sin embargo, los escépticos sostienen que se trata de un proyecto sin el suficiente escrutinio, un capricho de millonarios cuyo dinero podría emplearse en otras causas. Los detractores también afirman que los científicos solamente serían capaces de crear imitaciones de animales extintos, y algunos expertos advierten que la cría y reproducción de estas criaturas podría poner en peligro a algunas especies de nuestra era.

Melanie Challenger, copresidenta adjunta del Consejo Nuffield de Bioética del Reino Unido, sostiene que la “desextinción” es un término fundamentalmente engañoso: “No es desextinción, es ingeniería genética de un nuevo organismo para que cumpla las funciones, en teoría, de un organismo existente. No se está resucitando nada”. Es decir, son versiones genéticamente modificadas de ejemplares modernos que incorporan rasgos ancestrales críticos.

La investigación en la recuperación de especies se justifica principalmente por su potencial para sanar ecosistemas degradados. Dos de los proyectos más avanzados ilustran cómo la genética puede influir en la salud planetaria y el equilibrio de las cadenas tróficas.

EL NACIMIENTO DEL “LOBO TERRIBLE”

Colossal Biosciences, empresa originaria de Dallas, Texas, se volvió viral en redes sociales el año pasado gracias a que concretó un logro sin precedentes en la ciencia: el nacimiento de tres ejemplares de Canis dirus, mejor conocido como “lobo terrible”.

Los cachorros, nombrados Rómulo, Remo y Khaleesi, son resultado de una combinación de edición genética avanzada, células madre y gestación asistida en perras domésticas. Según la revista Time, los lobeznos fueron concebidos a partir de ADN antiguo extraído de un diente fosilizado de hace 13 mil años y un cráneo de 72 mil años de antigüedad.

MAMUT LANUDO

El esfuerzo por recuperar al mamut lanudo se fundamenta en la hibridación genómica con el elefante asiático, con quien comparte un 99.6 por ciento de su mapa genético. El objetivo es editar el conjunto de características físicas, bioquímicas y de conductas observables del elefante para otorgarle capacidades de supervivencia en climas gélidos. La compañía se ha propuesto que un bebé de mamut vea la luz en 2027 o 2028 por primera vez en casi cuatro mil años, ya que estos animales se extinguieron aproximadamente en el 1700 a.C.

Mediante la manipulación de más de 50 genes específicos, se busca dotar a estos ejemplares de hemoglobina resistente al frío para una oxigenación óptima, capas de grasa subcutánea de 10 centímetros y un pelaje denso.

La meta final es la rehabilitación del bioma de la tundra; al reintroducir a estos grandes herbívoros, el pastoreo y el pisoteo compactarían el suelo, favoreciendo el crecimiento de pastizales. Este cambio estructural en la vegetación aumenta el albedo y protege el suelo —que permanece congelado a 0 °C o menos— evitando la liberación masiva de metano, un potente gas de efecto invernadero. 

Laboratorio de Colossal Biosciences. Imagen: Colossal Biosciences
Laboratorio de Colossal Biosciences. Imagen: Colossal Biosciences

TIGRE DE TASMANIA

El tigre de Tasmania o tilacino representa uno de los objetivos más factibles debido a la alta calidad del ADN recuperado de especímenes de museos. Su naturaleza marsupial ofrece una ventaja reproductiva significativa: a diferencia de los periodos de gestación prolongados de los grandes mamíferos placentarios, los marsupiales tienen embarazos de apenas unas semanas.

Esta característica permite el uso de madres sustitutas de menor tamaño, como el dunnart de cola gorda, o incluso el empleo de bolsas artificiales para completar el desarrollo inmaduro de las crías. La reintegración del tilacino busca restablecer al depredador alfa en Australia y Tasmania, regulando las poblaciones de especies invasoras y devolviendo la estabilidad a la cadena alimenticia regional.

SUPERACIÓN DE BARRERAS BIOLÓGICAS EN AVES

El dodo, desaparecido en el siglo XVII, plantea una complejidad técnica mayor debido a la fisiología del huevo. La imposibilidad de acceder directamente al embrión dentro de la cáscara para realizar edición genética ha derivado en el uso de células germinales primordiales (PGCs).

El proceso consiste en extraer estas células precursoras de un pariente cercano, como la paloma de Nicobar, y editarlas mediante tecnología CRISPR para incorporar el código genético del dodo. Posteriormente, las células se implantan en el embrión de una paloma anfitriona, creando una quimera reproductiva. Al madurar, esta ave producirá gametos (óvulos o espermatozoides) de dodo, permitiendo que de la unión de dos de estos anfitriones nazca un ejemplar con los rasgos biológicos de la especie extinta. 

¿CÓMO FUNCIONA?

La viabilidad de estos proyectos descansa sobre tres pilares científicos de vanguardia que permiten manipular la vida a nivel molecular:

Edición genética multiplexada (CRISPR-Cas9). El ADN de un ser vivo es como un libro con miles de páginas. El sistema funciona como una herramienta de “buscar y reemplazar” de alta precisión. La edición genética multiplexada se refiere a la capacidad de realizar cientos de estos cambios al mismo tiempo. En lugar de corregir una sola “letra” o un solo gen (lo cual tomaría décadas), esta técnica permite modificar redes enteras de genes simultáneamente. Esto es importante porque rasgos como el pelo grueso de un mamut no dependen de un solo interruptor genético, sino de cientos de instrucciones trabajando juntas.

Transferencia nuclear de células somáticas (SCNT). Conocida popularmente por la clonación, esta técnica implica el trasplante del núcleo de una célula editada a un óvulo donado al que se le ha retirado su material original. Este proceso es guiado por la bioinformática, donde supercomputadoras analizan fragmentos de ADN antiguo para completar el código genético que se perdió con el tiempo. Tras una estimulación eléctrica que inicia la división celular, se obtiene un embrión viable para su implantación.

Algoritmos de reensamblaje genómico. Dado que el ADN antiguo se encuentra fragmentado, se utiliza la inteligencia artificial y la bioinformática para comparar las secuencias recuperadas con las de parientes vivos. Este proceso de “limpieza y ensamblaje” permite completar las lagunas del código genético perdido, asegurando la funcionalidad biológica del organismo resultante. 

UNA RESPONSABILIDAD MÁS ALLÁ DEL LABORATORIO

Lo que la ciencia está creando son organismos diseñados artificialmente que visten la piel de especies perdidas. Es un proceso que abre la puerta a lo que Challenger advirtió sobre las “consideraciones éticas bastante escabrosas”, que van desde el bienestar de las madres sustitutas utilizadas, hasta el impacto de introducir especies artificiales en ecosistemas que han evolucionado sin ellas durante siglos.

En última instancia, la creación de estos nuevos seres pone de manifiesto que, aunque la ciencia pueda imitar la vida del pasado, la responsabilidad sobre el futuro sigue siendo una carga humana. El regreso de estos seres podría significar el nacimiento de una era donde la línea entre lo natural y lo fabricado se borre de formas nunca antes vistas.

Las aves son más complicadas de desextinguir, pero podría ser posible gracias a la tecnología CRISPR. Imagen: Colossal Biosciences
Las aves son más complicadas de desextinguir, pero podría ser posible gracias a la tecnología CRISPR. Imagen: Colossal Biosciences

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