Andrés Guerrero Sofía Gonsor.
Una tarde distinta se vivió entre colores, detalles y buena compañía, donde los asistentes a un taller de milagritos, disfrutaron de un espacio creativo pensado para relajarse y conectar. Cada pieza elaborada reflejó estilo, intención y ese toque personal que vuelve único cada momento.
Entre bebidas, postres y una atmósfera cálida, la experiencia se convirtió en un encuentro especial que dejó sonrisas, inspiración y recuerdos para atesorar.


