Inspirada en hechos reales, la película de Netflix que causa sensación por su conmovedora historia
No se desea buena suerte se ha convertido en una de las películas que ha llamado la atención de la audiencia de Netflix por abordar la adolescencia, el teatro y una complicada situación familiar. Sin embargo, detrás de la historia de Sophie Birenbaum existe una experiencia real que marcó a su directora.
La película sigue a una estudiante que consigue el papel principal en el musical de su escuela, justo cuando recibe la noticia de que el cáncer de su madre ha regresado.
Mientras intenta cumplir con los ensayos y disfrutar de una etapa importante de su vida, también debe enfrentar el temor y las emociones provocadas por la enfermedad.

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Sunny Sandler, hija de Adam Sandler, interpreta a Sophie Birenbaum. A sus 17 años, la actriz ya ha participado en producciones como Son como niños, Happy Gilmore y ¡No estás invitada a mi bat mitzvah!.
Hart ha señalado que una de sus inspiraciones para llevar su experiencia al cine fue Eighth Grade, de Bo Burnham. Además, explicó que durante su adolescencia encontró en el teatro una manera de expresar emociones difíciles de poner en palabras.
No se desea buena suerte tiene una duración aproximada de una hora con 35 minutos y combina elementos ficticios con una experiencia profundamente personal de su directora.

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Julia Hart tomó como punto de partida un episodio de su propia adolescencia. La directora también obtuvo un papel importante en una obra escolar mientras su madre enfrentaba nuevamente el cáncer de mama.
Su madre logró verla sobre el escenario, aunque Hart y su padre no recuerdan si ocurrió durante el ensayo general o en una función. Falleció pocas semanas después.
A partir de esta experiencia, Hart buscó construir una historia que no fuera completamente autobiográfica, sino que pudiera conectar con otras personas. Para ello, junto a su esposo, Jordan Horowitz, modificó distintos aspectos de lo ocurrido: cambió la estructura de la familia, incorporó un hermano y trasladó la historia a otra ciudad.
“Quería encontrar ese equilibrio entre honrar a mi madre, honrar la comunidad teatral que fue tan maravillosa, y al mismo tiempo hacer la mejor película posible”, explicó la directora.
Adam Sandler también participó en el proyecto desde Happy Madison. Aunque no aparece en pantalla, impulsó a Hart a mantener la naturalidad de la historia y reflejar las emociones que ella experimentó durante aquella etapa.