Inteligencia Artificial.
La Inteligencia Artificial (IA) y las tecnologías emergentes se consolidan como un motor de cambio sin precedentes en el mercado laboral global. De acuerdo con proyecciones de ManpowerGroup, para el año 2030 se crearán más de 78 millones de nuevos puestos de trabajo en áreas de vanguardia como ciberseguridad, Big Data, energías renovables, experiencia de usuario y salud mental.
Sin embargo, este crecimiento viene acompañado de un desafío crucial, ya que el 39% de las habilidades requeridas para las profesiones actuales se transformarán por completo en el mismo periodo, lo que obliga a una urgente recapacitación de la fuerza laboral.
En el caso de México, la tendencia hacia la automatización es evidente. El 69% de las empresas ha incrementado su inversión en estas tecnologías, impactando directamente funciones relacionadas con Tecnologías de la Información y Datos, Ventas y Marketing, Manufactura y Producción, así como Logística.
El estudio Tendencias Laborales 2026: La Ventaja Humana advierte que este proceso enfrenta obstáculos importantes como la privacidad de datos y el cumplimiento regulatorio (33%), la brecha de habilidades digitales entre los trabajadores (30%) y los costos asociados a la inversión en nuevas tecnologías (34%).
Ante este panorama, las habilidades blandas o humanas se perfilan como el recurso más difícil de automatizar y, por lo tanto, el más demandado. Entre ellas destacan el pensamiento estratégico, la comunicación efectiva, la gestión de equipos, el servicio al cliente personalizado y el juicio ético.
No obstante, solo el 44% de los trabajadores globales recibió formación en habilidades durante los últimos seis meses, lo que refleja la lentitud con la que los sistemas de capacitación se adaptan a las nuevas exigencias del mercado. El informe critica que la formación actual se centra demasiado en habilidades técnicas de corta duración, lo que perpetúa las brechas de talento.
El estudio advierte además sobre los peligros de una automatización sin supervisión humana.
“La automatización de impacto directo refleja un pensamiento a corto plazo y una creencia equivocada de que las tecnologías basadas en IA pueden reemplazar categóricamente a los trabajadores humanos. Sin un rediseño efectivo de puestos y supervisión humana, las empresas operadas principalmente por máquinas inteligentes fallarán rápidamente”, señala el documento.