Irán amenaza con atacar a Microsoft, Apple y Google desde el primero de abril
La Guardia Revolucionaria de Irán afirmó este martes que atacará desde mañana oficinas de compañías tecnológicas estadounidenses en Oriente Medio, en medio de la creciente escalada del conflicto en la región.
El organismo calificó a empresas como Microsoft, Apple y Google como “compañías terroristas espías” y advirtió a sus empleados que se alejen de sus lugares de trabajo ante posibles ataques.
En paralelo, Irán denunció una nueva ola de bombardeos por parte de Estados Unidos e Israel contra infraestructuras civiles, sanitarias e industriales en Teherán y otras ciudades, además de ataques en zonas residenciales, aunque sin víctimas mortales reportadas hasta ahora.
Por su parte, el presidente estadounidense Donald Trump instó a sus aliados a actuar con “coraje” y tomar el control del estrecho de Ormuz, una vía clave para el transporte mundial de petróleo y gas.
El mandatario sugirió que, tras iniciar la ofensiva junto a Israel, EU no tiene urgencia en reabrir el estrecho, al estar menos expuesto al crudo de la región, lo que ha generado tensiones con otros países.
Trump también lanzó críticas contra Francia, acusándola de colaborar poco en la guerra, mientras que se dio a conocer que Italia negó el uso de una base militar en Sicilia para operaciones estadounidenses.
En el frente militar, el secretario de Defensa de EU, Pete Hegseth, aseguró que no se descarta ninguna opción, incluso un despliegue terrestre en Irán, como parte de una estrategia para mantener a su adversario en incertidumbre.
En contraste, China y Pakistán propusieron una iniciativa de cinco puntos para restablecer la paz, que incluye un cese inmediato de hostilidades, la entrada de ayuda humanitaria y la protección de rutas marítimas y objetivos civiles.
Desde Europa, el presidente del Consejo Europeo, António Costa, pidió a Irán reducir la tensión y apostar por la vía diplomática para frenar el conflicto.
Mientras tanto, el respaldo interno en Israel comienza a debilitarse: el apoyo de los israelíes judíos a la guerra cayó del 93 % al 78 %, reflejando un desgaste en la percepción del conflicto tras más de un mes de enfrentamientos.