Irán y Estados Unidos parecían estar en un punto muerto el jueves al soportar sus respectivas posturas en lo relacionado a las conversaciones de alto el fuego, aumentando la posibilidad de una nueva escalada en la guerra en Oriente Medio mientras millas de soldados estadounidenses más se dirigieron a la región.
En tanto, el presidente estadounidense Donald Trump extendió hasta el 6 de abril su plazo para que Irán reabra el estrecho de Ormuz. Teherán, por su parte, fortaleció su control sobre la crucial vía fluvial al tiempo que Israel enviaba más tropas hacia el sur del Líbano para combatir al grupo político-militar Hezbollah, que cuenta con el respaldo de Irán.
En Israel, las sirenas advirtieron la llegada de andanadas de misiles iraníes, mientras las naciones del golfo trabajaban para interceptar proyectiles. Se reportaron intensos bombardeos en la capital y otras ciudades de Irán.

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Serguéi Lavrov rechaza acusaciones hechas durante reunión del G7En una guerra que parece definida por quién puede soportar más dolor, Estados Unidos ha cambiado constantemente sus objetivos declarados, como garantizar que los programas nucleares y de misiles de Irán ya no sean una amenaza y poner fin al apoyo de Teherán a los grupos armados de la región. En un momento dado, Washington también presionó por el derrocamiento del gobierno teocrático de la República Islámica.
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Irán y Estados Unidos soportan sus posturas