“No es solo un inocente, sino que está siendo víctima de un abuso y de una persecución política”. EMILIO ÁLVAREZ ICAZA, SOBRE ERNESTO RUFFO.
“Yo no meto la mano al fuego por Ruffo -me dice un empresario tijuanense--, meto el cuerpo entero”. No es el único. Ernesto Ruffo tiene una sólida reputación no solo en Ensenada sino en toda Baja California. Se le recuerda como el primer gobernador de oposición del país, pero también como un esforzado pequeño empresario que ha vivido siempre con discreción y sin escoltas.
No es que nunca se haya peleado con nadie. En 2017 Ruffo cuestionó a Margarita Zavala, esposa del expresidente Felipe Calderón, por salirse del PAN ante las maniobras que hizo Ricardo Anaya para quedarse con la candidatura presidencial. El 5 de octubre Calderón dijo en Twitter: “Ruffo expresa muy bien el nivel intelectual, la estatura moral, la altura del debate y la tolerancia democrática de lo que queda del PAN”. Ruffo comentó el 9 de octubre sobre Margarita: “Yo siento como un alivio. Haga de cuenta como cuando uno tiene un absceso y sale la pus”. El 10 de octubre Calderón afirmó: “Ruffo dilapidó esa gubernatura. Él y especialmente su hermano Claudio entregaron BC a los Arellano”. Hacía referencia a un artículo del periodista Jorge Fernández Menéndez, quien afirmaba que Ruffo y su hermano Claudio habían permitido que los Arellano tomaran control del estado.
La presidenta Claudia Sheinbaum, no precisamente una entusiasta de Calderón o de Fernández Menéndez, exhibió en su mañanera del 17 de julio el tweet de Calderón del 10 de octubre de 2017 para justificar la aprehensión ahora de Ruffo. Acusó a Calderón de “hipócrita” por defender hoy al exgobernador.
Joaquín “El Chapo” Guzmán declaró en 1993, tras su primera detención, que Ruffo ayudaba a sus enemigos, los Arellano Félix, pero no aportó pruebas. Ese mismo año un grupo de policías judiciales de Baja California afirmó que la Procuraduría del Estado había entregado “charolas” con firmas de altos funcionarios a los Arellano Félix, pero tampoco hubo acusaciones formales. El exgobernador no tenía antecedentes penales cuando fue detenido por el gobierno de Sheinbaum el 16 de julio de 2026 en su casa de Ensenada.
Los actuales cargos contra Ruffo no tienen nada que ver con esas antiguas declaraciones. Se le acusa de haber realizado contrabando de combustible a través Ingemar, firma de la cual es socio minoritario.
Según la defensa, Ruffo no operaba la empresa, ni esta llevó a cabo la importación, solo el trámite aduanal. A pesar de eso, la fiscal general Ernestina Godoy lo describió públicamente como jefe de la mayor red de huachicol fiscal del país. La presidenta Sheinbaum afirmó que el caso ya “está juzgado”, lo cual es falso. De hecho, el proceso apenas ha empezado. Dice la FGR que hay más de 160 pruebas, pero la defensa sostiene que ninguna comprueba la responsabilidad de Ruffo. Nunca se ha explicado por qué un exgobernador de oposición que dejó el cargo hace más de 30 años tenía hoy el control sobre las Aduanas y la Guardia Nacional que le habría permitido ser el rey del huachicol fiscal.
Este 5 de agosto un grupo de políticos y activistas de derechos humanos, entre ellos Mariclaire Acosta y Emilio Álvarez Icaza, formaron un Comité Plural por la Liberación de Ernesto Ruffo. Quizá Ingemar pudo haber cometido irregularidades sancionables, pero la forma en que Ruffo fue detenido y exhibido, sometido a audiencias secretas y confinado a prisión preventiva en un penal de alta seguridad, a pesar de que nunca pretendió escapar, sugiere que es un preso político.
Mucha gente en Baja California y en el país así lo cree.
VENDIMIA
Acudí por primera vez a las fiestas de la vendimia en Ensenada en 1997. Estas se han convertido en una cita anual para mí.
Amo esta tierra árida que produce vino a fuerza de trabajo y a la gente de Baja California que celebra todos los años el milagro de la vida que se vuelve vino.
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