“En dos sexenios se condonaron a grandes contribuyentes alrededor de 400 mil millones de pesos. Es como un huachicol de cuello blanco que se va a eliminar”.
ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR, 20.05.2019
La Secretaría de Hacienda quiere subir la recaudación tributaria a un máximo histórico de 6.3 billones de pesos, 15.9 por ciento del PIB, “sin aumentar los impuestos”. ¿Cómo? Con una mayor fiscalización de las grandes empresas.
López Obrador declaró varias veces que las mayores empresas no pagaban impuestos en México. El 20 de mayo de 2019 firmó un decreto para restringir las condonaciones y afirmó: “Los de mero arriba, en algunos casos, no pagaban impuestos o cuando pagaban se les devolvía”. La afirmación se ha convertido en un dogma para sus fieles. Este 15 de agosto Morena de Quintana Roo emitió un mensaje que decía: “Sabías que antes las grandes empresas no pagaban impuestos en México.
Durante los gobiernos del PRI y el PAN se condonaron miles de millones a los más ricos. En 2019 la Cuarta Transformación cambió la ley para siempre”.
¿Se condonaban impuestos? Sí, la ley lo permitía en ciertos casos. Margarita Ríos-Farjat, titular del Servicio de Administración Tributaria (SAT) en 2019, señaló que el gobierno de Felipe Calderón condonó 161,931 millones de pesos a 18,302 contribuyentes y el de Peña Nieto 238,971 millones a 135,228. López Obrador, sin embargo, no eliminó las condonaciones; solo las ajustó. Estas se mantienen porque pueden ser políticamente útiles.
¿Es verdad que las grandes empresas no pagaban impuestos? No, eso es falso.
En 2018 la recaudación tributaria fue de 3.1 billones de pesos, pero los “grandes contribuyentes”, 8,952 firmas con ventas superiores a 1,500 millones de pesos anuales, 0.02 por ciento de los contribuyentes, aportaron 1.6 billones o 51.6 por ciento del total. La situación no ha cambiado mucho. En 2025, de 5.3 billones de pesos en ingresos tributarios, los grandes contribuyentes aportaron 2.8 billones, 52.8 por ciento.
El secretario de hacienda, Édgar Amador, ha declarado que el gobierno obtendrá 140 mil millones de pesos en recursos frescos a través de controles a las grandes empresas. Busca limitar las deducciones a 96.67 por ciento de los ingresos para empresas con ventas mayores a 50 millones de pesos al año, restringir la deducción de pérdidas a un 50 por ciento de la utilidad fiscal y bajar la deducción de intereses netos de 30 a 20 por ciento de la utilidad fiscal. Dice que 54 mil empresas llevan cinco años sin pagar impuesto sobre la renta, pero las nuevas medidas obligarán a algunas a pagar ISR aun cuando tengan pérdidas.
Las empresas pagan más impuestos en México que en los países ricos. Nuestro gravamen corporativo es de 30 por ciento sobre las ganancias netas, pero hay que sumar un 10 por ciento adicional de reparto de utilidades, que no existe en otros países. La tasa corporativa en Estados Unidos es de 21 por ciento, aunque algunos estados cobran un impuesto adicional; en Irlanda es de 13.5, en Suecia de 20.6 y en Suiza de 19.6. Las deducciones en México, además, son ya menores a las de estos países.
Si en México 0.02 por ciento de las empresas más grandes paga 52 por ciento del ingreso tributario, en Estados Unidos los impuestos corporativos totales ascienden apenas a 8.3 por ciento de la recaudación.
El impuesto sobre la renta de las personas físicas representa 39.9 por ciento, la seguridad social 24, los gravámenes al consumo 16.8 y los prediales 11.
Apretar más a las empresas mexicanas, cuando la economía informal representa 25 por ciento del PIB y 56 por ciento de la ocupación, es un error. Hacienda no debe matar a la gallina de los huevos de oro.
DERRAMES
Esta vez Pemex reaccionó con prontitud y ha reparado un ducto marino en el campo de Ek-Balam de Campeche. La empresa habló de la “reparación del ducto”, del “evento”, de la “presencia de aceite crudo en el mar” y del “incidente de fuga”.
Nunca utilizó la palabra “derrame”.
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