Francia vivió ayer sábado una jornada de protestas masivas en todo el país convocadas en redes sociales por un colectivo muy dispar que degeneró en destrozos y saqueos de edificios públicos y comercios, en un día marcado por una gran violencia, de la que el Gobierno y la ultraderecha responsabilizó a la izquierda radical.
La jornada de disturbios dejó varias imágenes impactantes, entre ellas el Ayuntamiento de Limoges (centro) en llamas, pero no fue el único consistorio asaltado, ya que los de Marsella y Lille también sufrieron daños al irrumpir grupos de manifestantes en su interior tras forzar las puertas. El Ayuntamiento de Limoges fue inaugurado en 1883 y su arquitectura se inspiró en el Ayuntamiento de París. "Está prácticamente destruido", declaró el prefecto de Haute-Vienne, Maurice Barate.
También fue pasto de las llamas una oficina de turismo situada en el centro de Lyon o la fachada de un edificio universitario en Ruán (noroeste), mientras que la residencia de la prefecta (delegada del Gobierno) de Burdeos (suroeste) fue asaltada. Fueron episodios de ataques a edificios públicos, a los que hay que añadir importantes daños al mobiliario urbano de muchas ciudades. Y es que el fuego estuvo muy presente también en París, donde grupos incontrolados prendieron la mecha que quemó también comercios, mientras otros muchos fueron saqueados en varios barrios.
Hay "calles enteras" que han sido "sistemáticamente devastadas", denunció el alcalde de París, el socialista Emmanuel Grégoire, que estimó que el saldo de la violencia y los saqueos cometidos en la capital será "grave", "de inmensa magnitud", con "daños a los espacios públicos y los monumentos vandalizados y destrozados".