Juego de ingenio: rompecabezas para ejercitar la mente
Alrededor del 1766, John Spilsbury, un cartógrafo y grabador británico, creó los primeros ejemplares de lo que actualmente se conoce como rompecabezas.
A partir de mapas pegados sobre tablas de madera que cortó en pedazos, su intención nunca fue otra más que la enseñanza en geografía. John desconocía que había creado un ejercicio mental capaz de estimular el cerebro como ningún otro.
Neuroprotector
La tarea mantiene activos ambos hemisferios cerebrales, por lo que armar un rompecabezas mejora la memoria visual, contribuye al desarrollo de habilidades de razonamiento espacial y fortalece la coordinación ojo-mano. Al enfocarse en una sola tarea, se reduce el estrés e incrementa la capacidad de resolución de problemas.

Un acto tan sencillo como embonar una pieza logra que se libere dopamina, un neurotransmisor que genera satisfacción, motivación y bienestar. También ayuda a entrenar la memoria a corto plazo, pues armarlo exige recordar formas, colores y posiciones de las piezas.
Adoptarlo como un nuevo pasatiempo ayuda a mantener la mente activa e incluso podría retrasar el deterioro cognitivo en la vejez. Investigadores citados en el artículo “Do Puzzles Help Your Brain? Research on Cognitive Benefits of Jigsaw Puzzles” señalan que bastan de tres a cuatro sesiones semanales de 20 minutos para gozar de sus beneficios.

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