El Siglo de Torreón / Enrique Terrazas
Hay torneos que se miden en golpes y otros que se recuerdan por lo que se vive en cada hoyo. El Torneo Anual de Golf del Club Campestre Torreón fue de los dos. Entre rondas intensas y la lluvia que puso a prueba la paciencia de todos, los golfistas salieron al campo con ganas de superarse y de disputar cada punto hasta el último golpe.
Pero la competencia no estuvo peleada con el buen ánimo. Hubo bromas entre grupos, aplausos para el buen tiro del rival y ese compañerismo que nace cuando se comparte el recorrido de principio a fin. Así transcurrió una edición que dejó claro que, para los laguneros, ganar es importante, pero disfrutar del juego en buena compañía lo es todavía más.