En la Corte del Distrito Norte de California, ante la Juez Federal, Yvonne González Rogers, se lleva uno de los juicios más relevantes que podría impactar en la existencia del grupo tecnológico fundado en medio de la polémica, por el pitagórico Mark Zuckerberg. El monto de la indemnización reclamada a Meta se aproxima a 1.4 billones de dólares, cifra que casi equivale al valor bursátil del conglomerado, dueño de Facebook, WhatsApp e Instagram, entre otras empresas digitales.
La demanda es interpuesta por los fiscales de California, Kentucky, Nueva Jersey y Colorado, quienes le atribuyen responsabilidad por las funcionalidades que fomentan conductas adictivas en niños y adolescentes, en Facebook e Instagram, así como por recopilar indebidamente sus datos personales.
Otros 25 estados forman parte del recurso legal, con los mismos argumentos. Como diría la fiscal general adjunta de California, Megan O’Neill: “Cuando —Meta— tuvo que elegir entre la seguridad de los menores o la protección de sus beneficios, optó reiteradamente por lo segundo”, es decir, siempre actuó en favor de su beneficio económico, en lugar de velar por la seguridad de niños, niñas y adolescentes.
Hay múltiples historias de desajuste emocional en las familias, que son parte del gran juicio que se calcula llevará seis semanas.
La evidencia sobre el efecto negativo está dada por el comportamiento generado en los menores de edad, es decir constatado en casa y por su propia familia, que han acudido a especialistas de cambio de conducta.
Igual que en otros juicios — que ha perdido— la defensa legal de Meta apunta a que hay un abuso en el consumo de contenidos en el hogar. Sin embargo, la demanda y las conclusiones de las fiscalías no cuestionan el contenido, sino el mecanismo de funcionamiento dirigido a causar dependencia y adicción.
Y peor aún que esto era sabido en Meta, pero el gigante tecnológico ha sido omiso. Por ello, la estimación económica del daño resulta muy alta, aunado a la resistencia de corregir y de asumir responsabilidades.
Hay que recordar que Facebook nació en medio de acusaciones de plagio, por lo que Zuckerberg está acostumbrado a nadar, no entre tiburones, sino entre juzgadores.
En mi libro “Los filósofos en la era tecnológica. Los pitagóricos de hoy”, publicado por Océano en 2022, señalé: “Mark Zuckerberg aterrizó en Harvard en 2002. En el segundo año de su carrera tuvo el talento e ingenio para diseñar un sitio web llamado Facemash con el objetivo de que los estudiantes del campus decidieran quién era el más bien parecido, y por ello necesitaban fotos. Cuenta la leyenda que obtuvieron varias imágenes de algunos servidores de Harvard ilegítimamente, por lo que a Zuckerberg se le requirió una disculpa ante el consejo disciplinario de la prestigiada universidad.
Gracias a su gran popularidad, en 2004 su nombre cambió a Facebook, y hoy es la red social más famosa en el mundo —junto con Instagram—, millones de personas las utilizan constantemente.
De acuerdo con Giovanni Fiorentino y Mario Pireddu, este nombre junta las palabras face, “rostro”, y book, “libro”, es decir, imagen y texto, retrato e información, en referencia a los anuarios que las escuelas estadounidenses entregan al comenzar el ciclo escolar con el fin de que las personas del campus se identifiquen”.
Los usuarios somos sujetos de prueba y error de las innovaciones tecnológicas que salen al mercado sin las prevenciones necesarias. Hoy la extracción de datos de las personas es el negocio central, método que inició y continúa Google, tal como lo compartí hace una semana en este espacio al reseñar la obra de la filósofa y sicóloga social, Shoshana Zuboff.
Estamos en una de las fronteras de la justicia, en donde las empresas tecnológicas han generado un negocio global, sin tener certeza en el modelo que utilizan, enfrentado a una creciente demanda ciudadana y de los gobiernos por poner freno a esa práctica, hacerla transparente y corregirla, por el bien de la salud pública.
*Abogado y activista, maestro en Ciencias Penales. Autor del libro “Los filósofos en la era tecnológica. Los pitagóricos de hoy”.
@UlrichRichterM