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Venezolanos se reúnen en Torreón tras caída de Maduro

Migrantes y refugiados manifestaron el deseo de mejores tiempos para su país

(ENRIQUE CASTRUITA)

(ENRIQUE CASTRUITA)

SAÚL RODRÍGUEZ

Alzan la bandera venezolana en medio del sol invernal que cae sobre la Plaza Mayor de Torreón. Gritan "¡Venezuela libre!". Se abrazan, sonríen. Mientras la comunidad internacional condena la intervención de Estados Unidos en el país latinoamericano, alrededor de 20 venezolanos radicados en la Laguna celebran la caída del presidente Nicolás Maduro. Se han reunido desde las 14:30 horas del sábado 3 de enero. Sólo ellos comprenden el dolor de verse obligados a salir de su tierra y dejar atrás a los suyos, de intentar rehacer su vida en suelo ajeno; tienen la esperanza de que la situación en su país mejore, aunque no los abandona la incertidumbre.

Génesis Dobobuto se cubre del sol con una sombrilla. Lleva puesta una blusa estampada con la bandera venezolana. Es originaria de Barquisimeto, capital del estado de Lara, ubicada a seis horas de Caracas. Tenía apenas 19 años de edad cuando llegó a Torreón, gracias a la ayuda de su padrastro. Era 2017 y Venezuela entonces pasaba por una situación encrudecida: crisis económica, desempleo, desabastecimiento de alimentos y abarrotes. Ante tal situación, sólo quedó irse.

"Fue duro, no había estudiado; había terminado nada más la prepa y la secundaria. Ya tenía una niña. Venir aquí, a otro país, a otro lugar y empezar de cero, fue duro. Al principio, difícil, porque uno todavía no asimila cuánto tiempo se va a quedar aquí. Al pasar de los años, ya uno asimiló que aquí es donde va a empezar a hacer su vida nuevamente. Aquí conocí a mi esposo, me casé y tuve otra niña".

Hoy Génesis se dedica a la venta de comida venezolana: arepas, empanadas, patacones. Junto a su nueva familia, se enteró de la captura de Nicolás Maduro por parte de los Estados Unidos durante la madrugada del sábado. Las notificaciones de chats de WhatsApp hicieron vibrar su teléfono. Primero fue la incredulidad, asegurar que no se trataba de una noticia hecha con inteligencia artificial o de alguna broma. Después revisó las notas periodísticas, escuchó las crónicas por radio y televisión; entonces comprendió que la caída de Maduro era un hecho.

"Esta guerra no ha terminado. El régimen todavía no ha acabado. Esto apenas empieza, está empezando algo diferente, porque cayendo Maduro empieza a caer el resto; son varios los que tienen que caer, no sólo Maduro. Es una pirámide, pero el principal era Maduro y ya poco a poco va bajando".

Génesis es refugiada permanente (México le otorgó asilo político), por eso la caída de Maduro representa la oportunidad de volver a Venezuela y reencontrarse con su familia, abrazar a sus padres, hermanos, tíos, sobrinos, pues por su condición le era imposible regresar a su país.

"Vine por la situación de Venezuela porque yo estaba en peligro allá, por los robos, la delincuencia; mi niña no tenía pañales, no tenía toallitas. Entonces, eso aplica un refugio permanente al estar en peligro en Venezuela".

Abordada sobre la intervención del gobierno de Donald Trump en su país, Génesis celebró que el acto provocara la captura de Nicolás Maduro. Dijo mantener la esperanza de que tiempos mejores vendrán para Venezuela, aunque aceptó que este acontecimiento es tan sólo el inicio de un proceso.

"Trump es el primer presidente (de Estados Unidos) que, en tantos años de régimen, ha hecho algo por Venezuela. Muchos hablan y dicen, y él dio mano dura. Pero, como te digo, esto no acaba, porque Trump va a tomar el poder ahorita, pero él nos quitó un gran peso de encima que era Maduro, un régimen de 26 años, primero con Chávez, luego con Maduro".

Asimismo, Génesis agradeció la hospitalidad que ha tenido La Laguna con sus paisanos. "Le damos gracias al mexicano de aquí de Coahuila, de Torreón, de Durango, que siempre nos abrió las puertas de su país".

ATENTOS A LA TRANSMISIÓN

María Gabriela Jiménez, de 45 años de edad, está reunida junto a los demás venezolanos en la Plaza Mayor. Mira atenta a su teléfono, como si quisiera meterse en la pantalla. No pierde ni un detalle de la transmisión sobre el arribo de Nicolás Maduro a Nueva York, ciudad donde a partir del lunes, según medios de comunicación estadounidenses, el caudillo de la llamada Revolución Bolivariana será juzgado por narcotráfico.

"Va a estar en la misma cárcel que el Mayo (Zambada), ojalá se pudra". "Debe ser una pesadilla para él". "Está llorando, nunca se lo imaginó". Las frases son lanzadas con el coraje de quien esperó más de cinco lustros para emitirlas. Pero más que celebrar la intervención de Estados Unidos en Venezuela, María Gabriela y los congregados expresan su desaprobación a Maduro; lo consideran un dictador.

"Yo me enteré a las 12 de la noche. Me avisó mi familia. Mi familia estaba en Caracas. Se sintieron muy fuerte los bombardeos. Bombardearon lo que fue La Carlota, Fuerte Tiuna, La Guaira, el Cuartel de la Marina. Todo, todo lo bombardearon. Gracias a Dios no se tienen ahorita cifras de personas muertas. Y a las tres o cuatro de la madrugada de aquí, ya se supo que lo habían extraído, que se lo habían llevado. Y estamos todos emocionados, felices, sabiendo que podremos regresar a nuestro país que tenían secuestrado" -más tarde se daría a conocer que los bombardeos de Estados Unidos sí cobraron al menos 40 vidas humanas en Venezuela, entre militares y civiles, según la declaración anónima de un alto funcionario venezolano al diario The New York Times-.

María Gabriela tiene ocho años en La Laguna y labora en la industria de la construcción. Es originaria de Baruta, al este de Caracas, una zona conocida por ser de oposición al gobierno venezolano. Dice que vivió los tiempos de bonanza de su país, entonces uno de los más ricos de América Latina. Pero que en 1998, cuando el fallecido Hugo Chávez ganó las elecciones, todo comenzó a desmoronarse.

"Tengo ocho años aquí, ocho años sin abrazar a mi mamá, ocho años donde perdí familiares, ocho años donde la pandemia se me llevó a dos familiares y no pude estar allí. ¿Es que cómo regresas? Tengo primas que han tenido niños y no los conozco. Es una felicidad muy grande (que haya caído Maduro), porque yo tengo 45 años; yo sí disfruté los años dorados de Venezuela antes de que este gobierno se montara. Estamos hablando de que cuando yo cumplí 18 años, yo voté por Irene Sáez y ganó Chávez, y ya nunca supimos lo que era realmente la Venezuela dorada".

Si bien María Gabriela se encuentra de manera legal en México, ha aprovechado su situación para echarle una mano a los suyos. Hace unos años le dio refugio a Anthony, un venezolano que rescató en Soriana Hamburgo (había llegado al país por su propio pie) y a quien mantuvo en su hogar hasta que él pudo reunir el dinero necesario para rentar una vivienda.

"Espero que Venezuela se recupere lo más pronto posible. Y así como nos abrió las puertas México, nosotros podérsela abrir al pueblo mexicano, que la verdad se han portado súper excelentes; creo que es uno de los países donde menos xenofobia hay, donde menos asesinatos a venezolanos hay, de verdad que sí".

Mientras el mundo se mantiene en tensión diplomática, con un Donald Trump amenazante y violando las normas internacionales, y los expertos tratando de descifrar el próximo paso de Estados Unidos, así como las reacciones de otras potencias como Rusia y China, los venezolanos en La Laguna intentan sonreír por unos instantes y mantener la esperanza de que un futuro mejor para su país es posible.

La madrugada de ayer 3 de enero, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dio a conocer la captura del mandatario venezolano Nicolás Maduro y su pareja, Cilia Flores. Asimismo, la fiscal general estadounidense, Pam Bondi, explicó que el líder venezolano responderá principalmente por cargos de conspiración narcoterrorista.

La detención se realizó luego de que Estados Unidos ingresara a Venezuela con fuerzas militares, bombardeando distintos puntos de la capital, Caracas. "En realidad fue una operación brillante", detalló para The New York Times el presidente Trump, quien horas más tarde compartió una fotografía de la captura del líder chavista, a través de Truth Social.

Ante ello, el Gobierno de México y la presidenta Claudia Sheinbaum, condenaron y rechazaron enérgicamente las acciones militares de EU en territorio venezolano. Además, hizo un llamado urgente a respetar el derecho internacional, así como los principios y propósitos establecidos en la Carta de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

La captura de Maduro ha abierto un intenso debate en redes, pues mientras algunos celebran la libertad del pueblo venezolano de lo que parecía ser una dictadura interminable, algunos cuestionan la decisión de Trump, poniendo en tela de duda sus motivos y su preocupación por la lucha contra el narcotráfico, especulando que la verdadera causa tiene que ver con la recuperación del petróleo.

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