Arquitecto Gustavo Rodríguez, coordinador de Arquitectura de la Universidad Iberoamericana Torreón. Foto: Luis Ramírez
Al punto donde converge el arte, la creatividad y la ciencia se le llama arquitectura, disciplina encargada de crear espacios que mejoren la calidad de vida, así la definió el arquitecto Gustavo Rodríguez, coordinador de Arquitectura de la Universidad Iberoamericana Torreón.
La IBERO Torreón ha construido un modelo que combina innovación, práctica, investigación y una perspectiva internacional para formar profesionistas capaces de enfrentar los desafíos de las próximas décadas a nivel global.
Desde el primer día
El alumnado comienza con asignaturas propias de la profesión impartidas, tanto de manera presencial como remota, por especialistas provenientes de Ciudad de México y Guadalajara, así como de Sevilla, Barcelona y Milán. Con ello, el alumno es capaz de insertarse en el mercado laboral al adquirir experiencia de valor desde un primer momento.
La Universidad cuenta con un modelo de aprendizaje situado para realizar prácticas desde el primer ciclo escolar. A la par, cuentan con una “metodología de enseñanza basada en procesos y proyectos reales, con el objetivo de que el alumno comprenda a desarrollar soluciones arquitectónicas en diferentes contextos”, destacó el coordinador.
Una ruta sólida hacia el futuro
El plan de estudios fue desarrollado por especialistas internacionales que analizan las tendencias globales, la evolución tecnológica y las necesidades que enfrentará la profesión. De igual modo la IBERO Torreón reafirma su compromiso al remodelar su infraestructura y crear nuevos espacios.
“Hoy se cuenta con laboratorios de cómputo, áreas para elaboración de maquetas, diversos talleres, impresoras 3D, impresoras láser, plotters y el Metro Urban Lab, que es el primer laboratorio de urbanismo de La Laguna. En agosto se inaugurarán nuevas instalaciones destinadas a potenciar a los muchachos”, dijo Gustavo.

Estudiar Arquitectura en IBERO Torreón es una oportunidad de trascender las aulas para convertirse en verdaderos agentes de cambio.