La dieta mediterránea es una de las dietas mejor respaldadas por la evidencia médica para reducir las enfermedades cardiovasculares y mejorar la función cognitiva con el tiempo.
Esta dieta no fue creada por un médico o investigador específico, sino que se basa en comportamientos históricos como las comidas en grupo y patrones de alimentación centrados en productos frescos, grasas saludables presentes en el aceite de oliva y los frutos secos, además de consumir suficientes fuentes de proteína magra como el pescado o las legumbres.
La cuenca mediterránea alberga dos de las cinco Zonas Azules originales, un término acuñado para describir las zonas del mundo donde las personas viven vidas activas más largas, llegando constantemente a los 100 años. Los puntos en común entre estas zonas azules incluyen el movimiento diario (es decir, cardio), niveles más bajos de estrés, una dieta basada principalmente en plantas, consumo moderado-bajo de alcohol y contacto con la naturaleza.
La dieta mediterránea, consiste en tener un poco de todo. Anteriormente en Mexico usabamos una piramide alimenticia y se cambio a Plato del Buen Comer refiriendose justo a que TODOS los grupos son indispensables pero en diferentes cantidades y frecuencia. Esta dieta implica una variedad de alimentos. Principalmente, varios tipos de proteínas, cereales, frutas y verduras. Es toda esa variedad, esas opciones y simplemente añadir diferentes alimentos a tu día a día lo que la hace diferente.
Si tuviéramos que destacar algunos principios clave de la dieta mediterránea o el estilo de vida mediterráneo, podríamos repasar una lista de diferentes cosas. Empezando por los cereales, Hablamos, por ejemplo, de combinar quinoa, arroz salvaje, arroz normal y avena para desayunar.
Si hablamos principalmente de proteínas, nos referimos principalmente a las proteínas magras, no a las más procesadas. Y, además, algo fundamental en cuanto a proteínas, específicamente, son las proteínas vegetales en el estilo de vida mediterráneo. Por eso, es importante centrarse más en todos los tipos de legumbres, ya sean negras, rojas, de ojo negro, garbanzos o habas.
Cualquier tipo de proteína magra es fundamental. Por lo tanto, consumir estas legumbres varias veces a la semana, por ejemplo, de tres a cuatro veces.
Y luego, si se trata de, por ejemplo, pechuga de pollo a la parrilla, optar por las partes más blancas de la carne en lugar de las más oscuras. De nuevo, esa es otra forma de centrarse en las partes más magras de los alimentos menos procesados.
Mucha gente hoy en día escucha hablar de dieta mediterránea y piensa en una dieta basada en plantas, y creen: “No puedo comer carne”.
Así que, en cierto modo, estamos desmintiendo ese mito de inmediato. Así que sí se puede comer carne, solo que en cantidades más pequeñas que otras cosas, o con menos frecuencia.
Puedes comer diferentes frutos secos cada día. Pero, insisto, la clave está en la moderación.
Son una muy buena fuente de omega-6 y omega-3. Además, tienen un contenido proteico ligeramente superior al de otras grasas saludables.
Una persona puede perder peso definitivamente con un estilo de vida o dieta mediterránea, aun más que una dieta vaja en grasas. Podría deberse al enfoque integral del estilo de vida mediterráneo. Porque no se centra en una sola cosa. No es específicamente bajo en sodio ni en azúcares añadidos. Es como integrar todo en un solo estilo de vida o dieta. El contenido de fibra, proveniente de las verduras frescas, la fruta y los cereales integrales, genera mayor saciedad. Por lo general, consumir una comida rica en fibra, ya sea de verduras, cereales o incluso añadirle un poco de fruta, como fresas en la ensalada, por ejemplo, ayuda a sentirse más lleno después de comer.
Aumentar la saciedad después de comer es una buena manera de lograr el objetivo de pérdida de peso. Otra cosa es optar por grasas insaturadas en lugar de saturadas.
En fin, cada cuerpo un universo dependiendo de mil factores pero toda esta es información que previene y cura. Siempre hay algo nuevo qur aprender.