UN PERRO CON PODERES SOBREHUMANOS
El otro día que estaba yo organizando los papeles y exámenes que estaban acumulados y en desorden, me topé con un archivo de hace varios años.
Lo leí; de pronto recordé y reviví como si fuera hoy la experiencia vivida en ese entonces.
Resulta que una señora llevó a la consulta un perro maltés, que para mí es cruza de poodle con alguna otra raza, pero para el caso, me platicaba un colega, yo le digo "maltés lagunero". Bueno pues, me decía la propietaria del "Terry" que su perro ya tenía algunos meses con vómito, pero solo a veces, solo cuando come demasiado o cuando corre mucho. Yo le hice las preguntas de rutina, lo revisé, le prescribí algunos medicamentos y le dije que lo volviera a traer en una semana para ver cómo evolucionaba.
Como a los diez días regresó con el "Terry" y, a decir de la dueña, seguía igual. Lo revisé y no encontré nada anormal, excepto una masa extraña en el abdomen, pero de ahí en más todo estaba aparentemente normal: su ánimo, su peso corporal, su piel, sus ojos muy llenos de vida; sus mucosas también estaban normales y yo estaba completamente desconcertado cuando la señora me dice: "Oiga, no me la va a creer, pero el 'Terry' tiene poderes sobrehumanos".
Le pregunté a qué se refería. "A lo mejor usted no cree en eso, pero se lo voy a demostrar, ¿me permite un pedazo de metal?", me dijo, y le encontré por ahí una ficha de refresco, misma que ella puso en un lado del abdomen, y esta se quedó pegada al cuerpo del perro.
Me dijo: "Ya ve cómo el 'Terry' tiene poderes". En ese momento mi mente hizo "clic". Le dije: "Señora, por favor déjeme al 'Terry' para revisarlo mejor y hacerle unos exámenes; yo le aviso del resultado".
Después yo le saqué una placa de rayos X y esta mostró un cuerpo extraño en el abdomen. Se lo comuniqué a la señora por teléfono, sugiriéndole una operación para abrir el estómago, llegar a este cuerpo extraño y retirarlo.
"Déjeme platicarlo con mi familia y después le marco por teléfono". Una hora después aproximadamente me llamó y me dijo que lo operara y que le informara de inmediato del resultado de la operación, que mientras iban a estar rezando por el "Terry". Yo personalmente pienso que cuando haya una operación quirúrgica de cualquier tipo, las personas deberían pedir por el cirujano para que Dios guíe sus manos e ilumine su inteligencia; ¿para el paciente, para qué? Si este está dormido y únicamente receptivo.
Bueno, continuando con la historia: abrimos al "Terry" y extrajimos de su estómago un imán de aproximadamente ocho cm, de esos que tienen figuritas y se pegan en la puerta del refrigerador. Al acabar la operación y estabilizar al "Terry", me comuniqué con su dueña para darle buenas y malas noticias.
Las buenas fueron para decirle que ya el "Terry" estaba bien; que si ella en su casa no había echado de menos el imán que el perro se había "tragado", se iba a recuperar y a dejar de vomitar intermitentemente, como lo había estado haciendo. Y las malas noticias eran que ya el "Terry" no iba a tener poderes sobrehumanos.
La señora se rio de buena gana y me dijo: "Ay, doctor, hasta hizo que me diera pena por sus ocurrencias".
Y ahora, para terminar, una gota de filosofía:
Los que mienten se rinden ante la verdad y aceptan su mentira.