NO ES JUSTA PARA NADIE
Es bien sabido que la vida no es justa para nadie, pero los encargados de que así sea es la humanidad misma, no la naturaleza, no el planeta Tierra, es decir, Dios no… sino nosotros mismos.
Tendemos a tratar de almacenar bienes y satisfactores, así como elogios y aplausos, los cuales nos darán una momentánea y aparente felicidad humana, pero al final del día no nos podemos engañar a nosotros mismos y volvemos a sentir que, si bien tenemos o hemos logrado algunas cosas, nos hacen falta muchas otras, especialmente las más importantes, como pueden ser la salud, el cariño de nuestros familiares más cercanos, de nuestros amigos y el reconocimiento a nuestro esfuerzo cotidiano por la gente en general.
Los perros, entre otros animales, nos enseñan que lo más importante es el aquí y el ahora; nos demuestran su cariño tal cual, no por interés, como sucede algunas veces con nuestra propia familia o con los falsos amigos, quienes están al pendiente de nosotros mientras sientan que pueden ser retribuidos de alguna u otra forma por su atención hacia nosotros, y cuando la retribución deja de fluir de aquí para allá, por casualidad se nos acaba el interés de algunos parientes, así como también disminuyen las atenciones de algunos amigos por nosotros.
Los perros, por lo general, aprenden ante una mala experiencia y procuran no repetir un error que les traerá algún tipo de inconveniente o dolor, y cultivan con su cariño y sus expresiones las buenas reacciones de las personas hacia ellos, sin más interés que recibir el cariño mismo hoy por hoy, aquí y ahora.
Nosotros sentimos siempre que algo nos falta, nunca tenemos suficiente, siempre creemos que la vida nos debe algo, que la felicidad está un poco más adelante o que la podemos comprar con dinero.
No sabemos, como los perros sí saben, quiénes son nuestros enemigos, pues basta con que nos adulen y sonrían falsamente, llenándonos de vanos elogios, para estar a merced de quien conoce nuestras debilidades, y más adelante muestren su verdadera cara aprovechándose de nosotros.
Si entendiéramos que la vida no es justa para nadie, pues como dicen los gringos, "nadie puede tener el pastel y comérselo", y convirtiéramos la frustración, el estrés, los tropiezos, los errores que cometemos y la ingratitud en combustible que nos haga levantarnos, seguir adelante, limpiarnos las lágrimas, seguir y sonreír o tratar de hacerlo, pues lo único que tenemos cierto es que una situación se puede tornar en algo peor si no tomamos buenas decisiones ante esta, basadas en el aprendizaje de experiencias pasadas.
Lo único que no debemos hacer es ponerle solo un interés mundano o económico a las cosas más importantes de la vida, como son el cariño de las personas que nos rodean, pues si así fuera seríamos todavía más injustamente tratados por la vida y probablemente al final del camino estaríamos peor que los perros abandonados, lamiéndonos solos las heridas, solo quejándonos de nuestra suerte sin hacer nada por cambiar.
Y ahora, para terminar, una gota de filosofía: EN LA VIDA HAY TIEMPO PARA TODO, MENOS PARA RENDIRSE.