LA SONRISA
Si no puedo hacer nada más, al menos puedo sonreír, ya que una sonrisa es la expresión natural del alma humana cuando "está bien con Dios y sus semejantes".
Una sonrisa es la expresión positiva de aprobación, alegría, felicidad y satisfacción. El ceño fruncido es algo negativo que expresa la ausencia de estos tesoros.
¿Debo sonreír o fruncir el entrecejo? Puedo hacer lo que quiera a voluntad. Ésta es una de las grandes pruebas de la vida humana, del carácter humano y de la actitud espiritual.
Los animales salvajes tienen gran semejanza con el ser humano en el sentido de que pueden demostrar su enojo, pero solo el hombre, el humano, puede sonreír.
Mientras más sepamos sonreír, más nos apartaremos de la brutalidad y más nos acercaremos a la divinidad.
El enojo y la sonrisa se propagan. El enojo es una enfermedad espiritual contagiosa. Una sonrisa disipa la tristeza y produce francas sonrisas dondequiera que asome y dondequiera que brille.
Y ahora, para terminar, una gota de filosofía:
"El sufrimiento es inevitable, pero el quedarnos viviendo eternamente con él es optativo".