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LA COLUMNA DEL PERRO

COMPARTIENDO FELICIDAD

Existen muchas cosas que compartimos a diario. Últimamente compartimos mucha información a través de la tecnología con nuestros amigos o parientes que están en línea.

Estamos compartiendo constantemente mensajes, no sólo importantes, sino sobre cualquier cosa; es decir, somos capaces de compartir nuestra vida diaria a través de un contacto exagerado por vía electrónica, pero tenemos una insuficiente comunicación personal.

Compartimos también, a través de una conversación ocasional, experiencias vividas y damos preferencia a platicar nuestras enfermedades, nuestras fallas, en lo que nos ha ido mal o, por el contrario, platicamos que tenemos mucho éxito, que estamos ganando mucho dinero, que tenemos mucho trabajo, etc.

Se nos olvida que lo más importante en esta vida es la búsqueda del equilibrio, la salud y la felicidad. Todo esto es muy difícil de encontrar, pues no es propiedad de nadie y además es pasajero; por tanto, se nos olvida cuando la tenemos compartirla. Sin embargo, las ganas de querer ser felices sí dependen de nosotros, y tratar de contagiar esta actitud a los que nos rodean también. Entonces, debiera ser una tarea cotidiana de todos y no sólo tratar de transmitirla a través de los celulares, tabletas, etc., sino en persona, aplicándolo a la vida real, no sólo con mensajes, esforzándonos por ser sinceros y cálidos con quienes estamos compartiendo un rato de intercambio de ideas, a través de un contacto verdadero, real y físico.

Hace poco "alguien" me dijo que no había tenido tiempo de ir al lugar donde se encuentran las cenizas de su papá el Día del Padre… pero le mandó un mensaje por Facebook, terminó diciendo. El otro día me platicó una señora que recibió un mensaje donde una compañera requería de algunos datos; ésta se comunicó vía celular para decírselos a su compañera y la respuesta es: "ahorita que cuelgue, escríbeme los datos y mándamelos en un mensaje, pues me da flojera buscar un lápiz y un pedazo de papel, y para la próxima vez no me llames, mándame un mensaje… porfis… porque me da flojera contestar, saludar y todo ese rollo que conlleva hablar por teléfono".

De seguir con esta tendencia, ¿qué resultados tendremos en el futuro? Si ahorita estamos faltos de una comunicación personal y vemos cómo se encuentra nuestro querido planeta por la indolencia, la apatía, el temor y nuestra manera de ser, ¿qué podemos esperar para el futuro?

Existen muchas formas de compartir la felicidad: no sólo con regalos costosos, no sólo teniendo la última tecnología, no sólo comprando perros para después abandonarlos, no sólo acumulando bienes.

Es tan fácil decirle a alguien "te quiero", es tan fácil hablarle a un ser querido ausente y decirle "te extraño y te recuerdo siempre con una sonrisa", es tan fácil visitar o hablar con un amigo en desgracia para animarlo y ser solidario con él, tratando de ayudarlo en la medida de lo posible… es tan fácil callarnos y no decir algo que pueda hacer sentir mal a alguien con nuestro comentario, aunque sea cierto.

Ojalá podamos aterrizar las ideas, los mensajes que recibimos y enviamos a través de las redes sociales, y expresarlo por igual de manera personal, pues es así como podemos compartir felicidad a diario y, de paso, al hacerlo, recargarnos de buenos afectos de los cuales a veces estamos muy pobres.

Y ahora, para terminar, una gota de filosofía: NECESITAMOS TAN POCO PARA SER FELICES. EL PROBLEMA ES QUE NECESITAMOS MUCHA EXPERIENCIA PARA COMPRENDERLO.

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