NO VUELVO A TENER UN PERRO
Es muy frecuente escuchar entre las personas que se les ha extraviado un perro y no lo han logrado encontrar, o entre aquellas a las que recientemente se les ha muerto alguna mascota muy querida por ellas y sus familias, decir: "No vuelvo a tener un perro porque sufro mucho cuando se enferma y mucho más cuando fallece", o "además, mis hijos, que fueron los dueños originales, me dejan con todo el paquete de decidir qué hacer". Por esa razón, agregan: "cuando este perro que me queda llegue a morir, no vuelvo a tener otro".
Les hago notar, ante este comentario, que es bueno sentir ese tipo de dolor, pues eso demuestra que son personas sensibles. Sentir dolor es parte del proceso de duelo y nos ayuda a cerrar el ciclo, a tocar el fondo de un problema y, una vez superado, a retomar el camino de lo normal y lo cotidiano.
Lo mejor sería volver a tener una mascota cuando este duelo haya sido superado por la persona que lo sufre. Sin embargo, existen familiares allegados o amigos que desean que se tenga de inmediato otro perro para suplir al anterior, y muchas veces esto no resulta, pues la persona que se ha quedado sin su mascota preferida todavía no está lista para recibir un nuevo perro o gato en su vida.
El tiempo varía cuando se trata de un adulto, pues hay quienes esperan semanas, meses o hasta años para volver a asumir la responsabilidad de tener una mascota.
Cuando se trata de niños que pierden algún perro, por lo general los padres o familiares tratan de reponer cuanto antes la mascota, ya que en este caso es diferente, pues para un niño es difícil entender el concepto de pérdida o de muerte.
Lo más recomendable, creo yo -así lo he vivido-, es dejar que el tiempo decida cuándo volver a tener una mascota. El "cuándo" y el "cómo" dependerán muchas veces del factor suerte o de la casualidad. Pero si se va a volver a tener una mascota en casa, antes de comprarla piense en la posibilidad de adoptarla, pues resolverá dos problemas a la vez: el primero, volver a tener un amigo y compañero fiel; y el segundo, sacar a un perro más del sufrimiento de vivir en la calle.
Y ahora, para terminar, una gota de filosofía:
A medida que envejeces, descubrirás que tienes dos manos: una para ayudarte a ti mismo y la otra para ayudar a los demás. - Audrey Hepburn.