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La depresión se mantiene como una de las enfermedades mentales de mayor impacto en la población mundial, afectando a más de 350 millones de personas. Entre los grupos de mayor vulnerabilidad se encuentran los adultos mayores, un sector en el que frecuentemente se confunde el proceso de envejecimiento con un estado permanente de tristeza.
El IMSS hace un llamado a identificar señales clave y buscar atención médica oportuna para prevenir consecuencias graves como el aislamiento y el suicidio. Especialistas en salud mental del IMSS precisan que es indispensable no asimilar la depresión como una condición inherente o normal de la tercera edad. A diferencia de la tristeza, que responde a una emoción pasajera, la depresión constituye un trastorno del estado de ánimo vinculado a la disminución de serotonina, neurotransmisor encargado de regular el bienestar y el sueño. Esta alteración química provoca una pérdida sostenida de la energía y se manifiesta en sentimientos recurrentes de inutilidad, culpa y baja autoestima que afectan de forma global la vida familiar, social y cotidiana del individuo.

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La satisfacción por dominios específicos mostró que la libertad para decidir sobre la propia vida obtuvo el promedio más altoEl origen de este padecimiento en la vejez responde a múltiples factores acumulativos. Entre las principales causas destacan la pérdida gradual de la vitalidad y de las capacidades físicas, la aparición de enfermedades crónico-degenerativas, la merma económica derivada de la jubilación o la falta de ingresos, y las pérdidas afectivas severas, tales como la muerte de la pareja, el fallecimiento de amigos de la misma edad o la separación gradual de los hijos.
La detección temprana resulta fundamental para evitar desenlaces graves. Entre las señales de alerta más comunes se encuentran la irritabilidad, el llanto frecuente, la indiferencia ante actividades que antes disfrutaba, el aislamiento social, la alteración de los patrones de sueño y alimentación, el abandono de tratamientos médicos e incluso conductas inusuales como la búsqueda repentina de personas de las que se encontraba distanciado. De no atenderse a tiempo, el deterioro progresivo de la calidad de vida y la disfunción social pueden derivar en cuadros severos, registrándose un alto índice de suicidios en personas mayores de 65 años.

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Un estudio demostró los efectos positivos del videojuego PlaySmart en 532 adolescentes de entre 16 y 19 añosAnte este escenario, la familia desempeña un papel clave en la prevención al escuchar los temores del adulto mayor sin minimizarlos e integrarlos activamente en la dinámica familiar y en grupos con personas de su edad. Asimismo, frente a la sospecha de un cuadro depresivo, es necesario solicitar apoyo profesional para obtener un diagnóstico certero y descartar otras afecciones como la demencia.
El Instituto Mexicano del Seguro Social brinda atención a través del médico familiar en la unidad correspondiente, quien evalúa al paciente y, de ser necesario, lo canaliza al segundo o tercer nivel para recibir tratamiento farmacológico. De manera complementaria, la institución promueve la incorporación de los adultos mayores a las actividades recreativas y de activación física que se imparten en los Centros de Seguridad Social.
Los especialistas recomiendan que las personas adultas mayores adopten un rol activo en el cuidado de su salud mental mediante la práctica regular de ejercicio para estimular la producción de serotonina, el consumo de una dieta balanceada, la participación en grupos comunitarios y el acompañamiento constante de un proceso terapéutico.
