El gobierno nos ha dado evidencia contundente sobre la corrupción de las empresas estatales de energía. Como parte de su retroactiva reforma constitucional para que las pensiones pagadas por el gobierno no sobrepasen el ingreso de la presidenta, ha hecho pública la lista de pensionados de confianza de Pemex, CFE, LyFC y otras entidades públicas.
Tomar como métrica el salario del presidente en turno es absurdo. Es como en algunas monarquías absolutas, donde sólo el rey podía vestir de púrpura. Si llegara un presidente rico que optara por cobrar el salario mínimo, todos deberían bajar su pensión a ese nivel. Sería un gran ahorro para las finanzas públicas, aunque una desgracia para los jubilados.
Los números recién publicados hablan por sí mismos. Según Sheinbaum, hay 544 jubilados que reciben una pensión de más de un millón de pesos al mes, aunque la lista muestra que son menos. ¿Cuál fue la razón para otorgarlas? No lo sabemos. El escandaloso listado de LyFC justifica por sí misma que esta empresa haya sido liquidada: parientes por todos lados con pensiones estratosféricas. En el caso de LyFC bastaban 25 años de servicio para jubilarse.
No está la evidencia de los trabajadores sindicalizados. En estas empresas sobra personal, pero es casi imposible correrlos, por lo que esperan pacientemente a pensionarse. En Pemex el pasivo laboral pasó de 1.23 billones de pesos en el 2024 a 1.47 en el 2025. Esto a pesar de que en el sexenio de Peña Nieto se corrigieron estas abusivas pensiones para que los nuevos trabajadores tuvieran una pensión basada en su contribución y la de sus patrones, como desde 1997 rige para el resto de los mexicanos que laboramos en la economía formal. Por orden de AMLO, la CFE lo revirtió en 2020, con lo cual continuaremos acumulando más de estas abusivas pensiones.
Esta lista es solamente la punta del iceberg de la corrupción en estas empresas. No podemos tener una evidencia análoga de los ingresos de los contratistas que ganan fortunas lucrando con Pemex y CFE. Sólo tenemos evidencia indirecta, como la escandalosa fiesta de XV años de la hija de Juan Carlos Guerrero Rojas, que a partir de 2019 empezó a recibir contratos de Pemex por cerca de 4 mil millones de pesos. El festejo, según diversas notas periodísticas, habría costado 50 millones de pesos.
Ni hablar de los resultados de Pemex, siempre por debajo de lo prometido. Basta como evidencia sus accidentes. Este martes hubo un fuerte incendio en la refinería de Dos Bocas que costó la vida a cinco personas. Es la consecuencia de haber hecho de prisa una refinería en un sitio que se inunda y que se volvió muy vulnerable cuando derribaron el manglar. Otro ecocidio más del gobierno de AMLO.
Por eso el 18 de marzo, en la conmemoración del 88 aniversario de la expropiación petrolera, lo que se le ocurrió al gobierno para no hablar de los problemas de Pemex fue nombrar a Cuauhtémoc Cárdenas como presidente de una recién creada Comisión Consultiva del Petróleo. Esta se encargará de emitir opiniones y recomendaciones para que Pemex alcance sus objetivos.
El ingeniero fue clave en la democratización del país, hoy en proceso de desmantelamiento por el mismo gobierno que lo invitó a esta tarea. Quizás puede ayudar a generar las condiciones políticas para permitir la explotación de hidrocarburos no convencionales, es decir mediante fracking, pero de administrar una empresa petrolera sabe poco.
Está ahí, supongo, porque desea defender el legado de su padre. Sin embargo, la única forma de hacerlo es teniendo una industria petrolera fuerte, convirtiendo a Pemex -a través de la competencia- en una empresa eficiente, como muestra la evidencia en el caso de Petrobras en Brasil. La hegemónica y subsidiada Pemex, en cambio, seguirá siendo un lastre para el país y a la larga para la memoria del general Lázaro Cárdenas.
@carloselizondom
Ático
La hegemónica y subsidiada Pemex seguirá siendo un lastre para el país y para la memoria de Lázaro Cárdenas.