El martes votó Estados Unidos y los demócratas recuperaron las 2 cámaras del Congreso. En Texas ocurrió algo que no pasaba desde hace 32 años: Gina Hinojosa ganó la gubernatura y James Talarico derrotó a Ken Paxton en la contienda por el Senado. La Laguna no apareció en ninguna boleta, pero sí aparece en la factura.
Esa factura ya se está pagando. A nivel nacional las remesas todavía crecen: en el primer semestre México recibió 30 mil 759 millones de dólares, 3.08% más que el año anterior. Pero agosto rompió la tendencia con una caída anual de 3.6%, y ahí hay un dato más revelador que el monto: el número de envíos cayó 6.4%. No es que estén mandando menos dinero. Es que están mandando menos personas.
Coahuila va peor que el país. En el primer semestre el estado recibió 410.5 millones de dólares, 1.8% menos, y en el segundo trimestre 212 millones, 7% abajo. El golpe se concentra aquí: Torreón registró una caída del 12% y Saltillo del 8%. Y falta el dato más duro: según estimaciones de Banco Base, el poder adquisitivo de las remesas en Coahuila se desplomó 14.65% anual en el segundo trimestre, en parte por la fortaleza del peso. Traducido a una mesa de esta ciudad: llegan menos dólares, losmandamenos gente y los que llegan compran menos mandado.
El segundo frente es el de las plantas. Desde el 6 de abril, el acero, el aluminio y la mayoría de los artículos de cobre pagan 50% sobre el valor en aduana, y los automóviles 25%. Es justo reconocer que alrededor del 85% de las exportaciones mexicanas sigue entrando libre de arancel cuando cumple las reglas del T-MEC, pero el 15% restante incluye lo que esta región produce. Ya vimos este año lo que significa, cuando una armadora de Ramos Arizpe pasó de 3 turnos a uno, con unos 1,900 despidos y hasta 5,700 empleos en riesgo en la proveeduría. Un endurecimiento adicional no se discutiría aquí en abstracto: se discutiría en los turnos.
Hay algo más, y es lo más importante que puede leer alguien con un familiar del otro lado. Al conocerse los resultados hubo en La Laguna una ilusión comprensible: que un Congreso demócrata traiga alivio migratorio.
No va a ocurrir, y la razón es institucional. La políticamigratoria estadounidense es facultad del Ejecutivo, no del Legislativo. Las deportaciones no las vota la Cámara de Representantes: las ejecuta una agencia que responde al presidente.
Las cifras explican por qué eso pesa tanto. De enero a julio, Estados Unidos deportó a 110 mil 246 mexicanos, un 31.98% más que los 83 mil 532 del mismo periodo de 2025. En el año fiscal 2026 los tribunales migratorios emitieron 160mil 29 órdenes de deportación contramexicanos. Y el dato que desmonta la narrativa de la criminalidad: solamente el 1.79% de los casos nuevos busca la deportación por motivos penales.Más de 98 de cada 100 son personas sin antecedentes. Albañiles, jardineros, cocineras, cuidadoras de adultos mayores. Nuestros parientes.
Así que el martes cambió el Congreso, cambió Texas y cambió el tono, pero para el lagunero indocumentado no cambió casi nada. Y hay un escenario que no se puede descartar: un presidente sin capacidad de legislar y con comisiones investigándolo tiene el incentivo de buscar resultados donde no necesita permiso, y el único terreno donde no lo necesita es la frontera sur.
Leer este resultado como un indulto sería un error caro.
Dicho eso, hay que reconocer lo que sí mejora. El cambio en Texas modifica el clima de la relación fronteriza, que durante años fue el principal irritante. Es razonable esperar un discurso menos agresivo, mayor disposición a tratar el agua del Río Bravo como un problema técnico y no como una palanca de presión, y más apertura a la cooperación energética, que es justamente el terreno del acuerdo que Coahuila firmó en Austin en septiembre. Para una región que vive de que la frontera funcione, eso no es diplomacia: es clima de negocios.
Mientras eso se acomoda, una familia de esta comarca puede hacer 4 cosas que no dependen de ninguna boleta y que conviene tener listas antes de que se necesiten: el número del consuladomexicano que corresponda a la ciudad donde vive el familiar, los servicios de orientación legal gratuita disponibles en esa zona, saber qué derechos tiene una persona detenida y por cuánto tiempo puede estarlo, y dejar en orden los papeles de los hijos nacidos allá, los poderes y las actas. No es pesimismo. Es lomismo que hacemos en esta región con la sequía: prepararnos para lo que no controlamos.
Y queda una última cosa, que es la que de verdad importa. Cada lagunero que hoy está en Odessa, en Dallas o en Chicago se fue porque aquí no encontró con qué quedarse. Eso no lo decidió Washington. El Programa Bracero arrancó en 1942, apenas 6 años después del reparto agrario de 1936, y desde entonces esta comarca ha resuelto afuera el ingreso que no produjo adentro.
Son 84 años de la misma historia, y ninguna elección ajena la va a cambiar.
Lo que sí la cambiaría es que un muchacho de 20 años de esta ciudad no tenga que irse. Y eso no se consigue con una boleta en Pensilvania: se consigue con seguridad, con agua, con reglas claras y con empleos que paguen lo suficiente para quedarse. Mientras no construyamos eso, vamos a seguir recibiendo la factura de elecciones en las que nadie nos preguntó.
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