Agua potable (EL UNIVERSAL)
Garantizar servicios eficientes de agua potable, alcantarillado y saneamiento en México sigue siendo uno de los grandes desafíos de las instituciones públicas. Un estudio del Instituto Belisario Domínguez del Senado de la República advierte que muchos organismos operadores municipales trabajan de manera reactiva, atendiendo emergencias inmediatas, sin contar con planes estratégicos de largo plazo que aseguren continuidad y sostenibilidad.
El documento "Retos y oportunidades en el funcionamiento de los Organismos Operadores de Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento" subraya que la autonomía técnica, operativa y financiera es clave para que los organismos puedan tomar decisiones más allá de los ciclos políticos municipales. La profesionalización administrativa, la supervisión social y la cooperación internacional han sido factores determinantes en los casos de éxito registrados en algunas entidades.

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Señala que uno de los principales problemas es el enfoque predominante en ampliar la oferta de agua, dejando de lado la gestión de la demanda. Para revertir esta tendencia, se recomienda implementar tarifas adecuadas, fortalecer la medición del consumo y promover un uso responsable del recurso.
Asimismo, se destaca la necesidad de contar con sistemas de información confiables e indicadores de desempeño que permitan evaluar la operación de los organismos, comparar resultados y orientar la toma de decisiones públicas.
La planeación estratégica debe convertirse en el eje de la gestión del agua. El estudio enfatiza que herramientas como la medición, la sectorización de redes, el control de presiones y el monitoreo continuo son fundamentales para reducir pérdidas y mejorar la distribución, incluso en escenarios de escasez.

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Los títulos abarcan los usos agrícola, pecuario, doméstico y público urbanoEn estados como Coahuila, donde la disponibilidad de agua es un tema recurrente en la agenda pública y social, el llamado del IBD cobra especial relevancia. La región enfrenta presiones por el crecimiento urbano, la demanda industrial y los efectos del cambio climático, lo que hace indispensable fortalecer la autonomía y la planeación de los organismos operadores locales. La sostenibilidad del recurso hídrico no solo depende de infraestructura, sino de una cultura ciudadana que valore y cuide el agua como patrimonio común.
El estudio concluye que el fortalecimiento del sector hídrico en México requiere sistemas financieros sostenibles, esquemas tarifarios transparentes, capacitación continua del personal y la implementación de incentivos regulatorios que impulsen un mejor desempeño institucional. La gestión del agua, más que un servicio, se convierte en un reto de autonomía, planeación y sostenibilidad que marcará el futuro de las comunidades.