Jaune Quick-to-See Smith. Imagen Britannica.
Durante el siglo XVI, los cambios políticos y económicos en Inglaterra fueron la causa de conflictos religiosos en el reino. Bajo el mandato de Isabel I se aprobó el Acta de Uniformidad, que impuso el protestantismo como religión oficial y reprimió duramente a los sacerdotes católicos por considerarlos una amenaza política debido a su supuesta lealtad hacia potencias extranjeras como España, donde el catolicisco era preponderante.
Con el reinado de Isabel I también se iniciaron las expediciones a Norteamérica, impulsadas por la búsqueda de rutas comerciales, pero también por la rivalidad con España, que en ese entonces ya estaba explorando el nuevo continente.
Los primeros asentamientos ingleses en suelo americano tuvieron lugar en la costa atlántica, donde se encontraron con grupos indígenas de la confederación powhatan en Virginia, y con quienes surgieron desacuerdos a medida que los británicos ocupaban más territorio.
Conforme las colonias anglosajonas se extendían en Norteamérica, los pueblos indígenas se fueron involucrando en la Guerra de Independencia para conservar sus tierras por medio de alianzas. Algunos grupos se aliaron con los ingleses, otros con los colonos y otros se mantuvieron neutrales.
Los mohawk y cherokee apoyaron a la corona británica, mientras que los oneida colaboraron con los colonos. Estas decisiones dependieron de cada nación indígena y de sus intereses, pero al finalizar la guerra en 1783, las promesas pactadas en las alianzas no se respetaron y el nuevo gobierno continuó con la expansión territorial hacia el oeste.
Esta zona en constante movimiento entre los asentamientos coloniales y los territorios indígenas conforma el concepto histórico de frontier. Se trata de un proceso que estuvo marcado por el desplazamiento de los pueblos nativos y la incorporación de grandes extensiones de tierra a la recién formada nación independiente de Estados Unidos de América.
El arte ha abordado la memoria de estos sucesos como una manera de revisar la historia oficial de Estados Unidos. Entre los artistas que han trabajado esta temática sobresale Jaune Quick-to-See Smith.

CUESTIONAR EL RELATO OFICIAL
Jaune (“amarillo” en francés), de ascendencia indígena y francesa, nació en la Reserva India Flathead, donde su abuela le dio el nombre “Quick-to-See” (“rápida para ver” en inglés) debido a su capacidad de observación.
De niña viajó con su padre, vendedor de caballos y dibujante, lo que influyó en su interés por el arte. Obtuvo una licenciatura en Educación Artística en el Framingham State College y un máster en Bellas Artes en la University of New Mexico.
Entre 1970 y 1980, su trabajo estuvo influenciado por las pinturas rupestres, petroglifos y formas abstractas de los grupos indígenas antiguos, con composiciones de paisajes y figuras en tonalidades terrosas, pero a finales de los años ochenta comenzó a experimentar con materiales mixtos y collage.
A partir de ese momento su obra incorporó temas políticos y sociales, como el deterioro del medio ambiente y la historia de los pueblos nativos en Estados Unidos. En sus piezas aparecen referencias a cuentos tradicionales de diversas culturas indígenas de Norteamérica. Figuras como el Coyote, la Nutria y la Tortuga dialogan con los relatos “oficiales”, cuestionando la forma en que se han hecho las interpretaciones históricas desde la perspectiva hegemónica de Occidente, que suele representar el choque entre las tradiciones europeas y nativas mediante un esquema binario en el que se oponen lo “salvaje” y lo “civilizado”, lo “rudimentario” y lo “sofisticado”, o lo “caníbal” y lo “cristiano”.

MERCANTILIZACIÓN
Jaune Quick-to-See Smith crea un paralelo entre las narrativas cosmológicas de distintas culturas. Primero, el Génesis de la tradición judeocristiana y, después, la Creación de las culturas indígenas, como la salish, en que los seres humanos surgen cuando Coyote enciende la luz.
También retoma la historia de los sacerdotes que llegaron al continente con Cristóbal Colón, la cual justifica la imposición del cristianismo como una forma de “humanizar” a los pueblos nativos. Smith confronta estos relatos euroamericanos y los estereotipos asociados al “salvaje”.
En su producción, la historia, la religión y el poder político se relacionan con la experiencia indígena, especialmente con la acción del Estado y sus estructuras.
Para Jaune, los valores estadounidenses se formaron en oposición a la cultura, la soberanía y las formas de vida religiosa indígenas. Paper Dolls for a Post-Columbian World (1991) retoma el encuentro entre culturas tras la llegada de Colón y muestra cómo la identidad indígena se convierte en un producto de consumo a través de la circulación de formas conocidas, como los recortes de Ken y Barbie presentados como parte de la tribu salish, también llamada erróneamente Flathead, que se traduce como “cabeza plana”. Este nombre fue dado por comerciantes y colonos franceses que malinterpretaron el lenguaje de este grupo étnico y asumieron que en él se practicaba el aplanamiento artificial de los cráneos de sus bebés, aunque dicha práctica no existía. Esta tribu se autodenomina Séliš (salish), que significa “el pueblo”.
En Trade (Gifts for Trading Land With White People) (1992), Jaune combina pintura, collage y objetos encontrados para abordar las relaciones históricas entre intercambio, colonización y apropiación territorial. La obra es un tríptico de gran formato cubierto por recortes, fotografías, cómics, envolturas, etiquetas, anuncios e historietas con imágenes repetidas de pueblos nativos. Sobre el lienzo, la artista cuelga una cuerda con objetos y souvenirs relacionados con lo indígena.
Smith cambia la lógica del intercambio histórico con estos bienes baratos a cambio de las tierras perdidas, modificando el discurso colonial del trueque desigual. Estos objetos representan la mercantilización de los nativos, donde los elementos culturales son despojados de su significado original. Aquí se establece una relación con la obra de Robert Rauschenberg y Jasper Johns, que parodiaron los paradigmas del expresionismo abstracto al pasar del mundo interno del artista como punto de partida a trabajar con objetos mundanos. Los elementos pictóricos y de collage resaltan la materialidad y la desconexión parcial del soporte.
En The Red Mean: Self-Portrait (1992), Smith utiliza páginas de Char-Koosta News (el periódico de la reserva Salish y Kootenai), recortes de Newsweek, letras recortadas y otros elementos impresos. La obra está compuesta por dos lienzos unidos sobre los cuales se muestra el contorno del cuerpo de la artista haciendo referencia al Hombre de Vitruvio, de Leonardo da Vinci, y un círculo rojo, que simboliza una historia de violencia.
El cuerpo es el elemento central junto con la combinación de símbolos geométricos occidentales e indígenas. La obra también integra textos dentro del collage, con referencias a la administración estadounidense, a la identidad y a la nación mediante fragmentos como “La administración Bush afirma tener el poder de declarar extintas a las tribus”, “miembro femenina de la tribu”, “la llamada de la naturaleza” y “HECHO EN ESTADOS UNIDOS”.
La obra de Jaune Quick-to-See Smith combina pintura, collage y texto a partir de materiales procedentes del arte contemporáneo y de referencias históricas asociadas a los pueblos indígenas de Estados Unidos. Sus composiciones integran recortes de periódicos, imágenes impresas, símbolos culturales y elementos autobiográficos dentro de una misma superficie.
En sus trabajos Paper Dolls for a Post-Columbian World, Trade (Gifts for Trading Land with White People) y The Red Mean, estos recursos se usan para mostrar la circulación de imágenes e ideas sobre los pueblos indígenas y la forma en que han sido representados en distintos contextos históricos y culturales. Su obra desplaza el significado oficial de la historia hacia espacios de reinterpretación.