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“La Luz del Mundo” antes sus víctimas

Pese a las varias denuncias acumuladas, durante el sexenio anterior el gobierno federal le brindó un homenaje nacional a Naasón nada menos que en el Palacio de Bellas Artes.

“La Luz del Mundo” antes sus víctimas

“La Luz del Mundo” antes sus víctimas

DR. ENRIQUE SADA SANDOVAL

Luego del fracaso de Plutarco Elías Calles al reprimir a los cristianos católicos en Jalisco durante la persecución antirreligiosa perpetrada por el régimen de la “revolución triunfante” hace 100 años —y luego de su primer fracaso por fundar la secta gobiernista denominada Iglesia Católica Mexicana con el llamado “Patriarca Pérez”—, el “jefe máximo de la Revolución” financió como proyecto al exsoldado Eusebio Joaquín González para inventarse una creencia orientada hacia el sectarismo neoprotestante de corte pentecostal estadounidense, con elementos masónicos y de culto personalista, para poder rivalizar contra la fe católica de los mexicanos en 1926.

Joaquín González, oriundo de Colotlán, Jalisco, y ex miembro de la secta chihuahuense neopentecostal denominada Primera Iglesia Apostólica de la Fe en Cristo Jesús —creada en 1915 por Romana Carbajal—, justificó su propia religión pretextando la aparición de un personaje celestial que le hizo cambiar su nombre por Aarón y autoproclamarse “Apóstol de Jesucristo y Ángel del Apocalipsis”. Así fundó la secta de La Luz del Mundo en Guadalajara, Jalisco, donde al poco tiempo constituyó su enorme sede en forma de pastel de bodas y hasta una colonia popular para sus adeptos.

Desde entonces, dicha organización, siempre servil al PRI en su momento, cobró una importancia política y económica monumental gracias a su financiamiento por parte del gobierno. Pero, al mismo tiempo, también acumuló serias acusaciones contra la dinastía encabezada por sus líderes familiares: desde lavado de dinero y enriquecimiento ilícito hasta secuestros, violaciones, desapariciones y asesinatos, reportados a lo largo del siglo XX.

Tras la muerte de su hijo y dirigente Samuel Joaquín Flores en 2014 —a quien los gobernadores y presidentes de todos los partidos siguieron favoreciendo mientras vivió—, le sucedió, tras breve disputa familiar por el mando del negocio, su hijo Naasón Joaquín García. Su propio nombre y escudo personal revelaban su origen: si nahaas-sson, “hijo de la serpiente” en hebreo, ya era suficiente indicio, su monograma evidenciaba cínicamente una filiación con las logias para los entendidos en ese otro culto anticristiano. El escudo estaba conformado por las dos columnas de Salomón (Jakim y Boaz) atravesadas por la J en forma de daga, con un remate superior de llama flamígera —emulando la que luce en la cabeza la figura tétrica del baphomet de las sectas gnósticas—. Si a eso se añade la continuidad en los crímenes se reúne material suficiente para publicar por sí solo un segundo tomo de Los brujos del poder, obra referencial sobre el ocultismo y la brujería desde las presidencias en México, del investigador José Gil Olmos.

Pese a las varias denuncias acumuladas, durante el sexenio anterior el gobierno federal le brindó un homenaje nacional a Naasón nada menos que en el Palacio de Bellas Artes bajo la dirección del diputado Sergio Mayer y Martí Batres, hecho que generó severas críticas. No sería sino hasta su captura por el gobierno de los Estados Unidos que finalmente fue procesado por violaciones, pedofilia, pornografía infantil, secuestros y lavado de dinero, siendo sentenciado a 16 años de cárcel en primera instancia, más lo que se acumule por los demás delitos.

Ante los cuestionamientos hechos a Claudia Sheinbaum por el reclamo de las decenas de víctimas que alzan la voz y exigen también justicia en México —incluso a través de medios internacionales como El País— por el carpetazo que le imputan a su fiscal general, Ernestina Godoy, la presidenta salió en defensa de la misma e intentó desmarcarse —pese a que en su gobierno y el anterior cuentan con diputados, senadores y hasta magistrados de este culto—, pero aclarando ante la opinión pública un punto tan perturbador como desconocido hasta ahora: que el carpetazo ya lo había dado previamente Alejandro Gertz Manero como fiscal, antes de asumir su embajada, por razones que se desconocen por completo.

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