La mexicana Marcela García Robles Gil sumerge sus letras en 'Agua turbia', su nueva novela
Cursaba un máster de estudios literarios en Madrid cuando quiso escribir un relato corto. Marcela García Robles Gil se propuso explorar la vida rural en México.
En esa narrativa surgió la voz de una mujer llamada Guadalupe. La autora la escuchó, le inquietó su sonoridad humana y le dejó con pensamientos dispersos en un camino sin asfaltar.
“Me parecía que el personaje tenía mucho potencial, tenía mucho que decir y lo fui robusteciendo con ideas. Al tiempo, a los seis meses, pensando un poco en la novela, y un año en escribirla. Y así fue: se piensa la novela un tiempo y luego se escribe”.
En Agua turbia (Hachette, 2026), la escritora mexicana Marcela García Robles Gil dibuja imágenes de tonos rulfianos protagonizados por mujeres. Mientras Lupe y Margarita habitan Cuitla, un pueblo hostil, rodeado de soledades y una oscuridad que enturbia hasta el agua más clara. La culpa, el abuso sexual y el aborto son temáticas que se desarrollan en una narrativa de ecos desquebrajados.

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Proyecto altruista buscará recaudar fondos para la elaboración y donación de prótesis de miembros superiores para niños, niñas y adultos mutilados en la Franja de Gaza-Cuando pensaste en Lupe, ¿te preguntaste si era posible crear un personaje alejado de la maldad del mundo?
No sé si por oleadas o porque es una constante en mi vida, pero me gusta pensar que la semilla del ser humano es noble y que desde la infancia está ese potencial para enturbiarse o para mantenerse así. El entorno donde se vive, las circunstancias, el miedo, la indefensión, eso es algo que quería explorar en ese personaje como detonantes de una posible mancha o turbiedad en su actuar.
-¿Qué hay de la imagen que empleas en el título, donde, una vez que el agua se enturbia, no volverá a la claridad que tenía antes? ¿Cómo la relacionaste con la narrativa propuesta en tu novela?
En realidad, me pareció muy simbólico de lo que se narra, porque no es propiamente agua sucia, es agua turbia. Y el agua es vida, el agua limpia, el agua lava… ¿pero qué haces con el agua turbia? Te quedas con la duda, ¿no? Te deja la inquietud. Si tienes mucha sed y la tomas, probablemente te enfermes. Si te bañas, probablemente no te limpies. Entonces es eso lo que quería explorar y me pareció muy indicado para nombrar la novela. Hay una escena muy fuerte, muy al comienzo, donde está la tina que se llena de sangre de estas sustancias, se enturbia, y para Lupe es un momento muy traumático; me pareció muy simbólico y la palabra “turbia” es muy característica de eso, de la falta de pulcritud.
-Además de Lupe, ¿cómo trabajas el personaje de Margarita y la temática de las clases sociales?
En realidad, si te soy franca, me dejé llevar por la narrativa, por la trama. Yo quería a este personaje blanco en escenario negro, en una circunstancia adversa y hostil. Desde el comienzo de la novela, Lupe está en Cuitla, que es un lugar desolado, rodeada de coyotes, con muy pocos vecinos, muy alejados. Y toda esta hostilidad la iba a poner un poco en la indefensión. Y ciertamente predispuesta; ella cuidaba de las gallinas y veía la forma en que las gallinas tenían sus huevos y los dejaban, porque no había apego. Entonces, todas estas circunstancias empiezan a hablar de una situación retadora en cuestión social. Que tenga que bajar a Los Amates a ganarse la vida como si en Cuitla se perdiera es una cuestión muy simbólica. Cuando ella conoce a Margarita, Lupe no ve esas diferencias, ella no tiene los prejuicios, ella se pregunta por qué tiene que llamarle niña a Margarita si es de su edad. Y lo va aprendiendo a lo largo de la convivencia con los Lascuráin. Sin embargo, Margarita, en un principio, la acompaña como un igual, porque ella también es una niña. Entonces, para mí es una forma de explorar de qué manera se rompen y entran los prejuicios a hacernos tomar posturas.

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Sí, definitivamente, yo como mujer respeto mucho la libertad que tiene la mujer para tomar decisiones sobre su cuerpo. Esta situación tan dura, tan vulnerable y tan de mujer podría unir a los dos personajes y la decisión que tomaran iba a ser guiada por el miedo, que es como el hilo conductor. Y en ese tema, como lo es el cuerpo de la mujer, ahí sí no hay distinción social, es una misma cosa. Es algo que nos agobia y que en esa época, por supuesto, no había alternativas. Y si había miedo, había que tomar una decisión que pondría en riesgo la vida.
-¿Qué tanto Lupe es habitada por la culpa y hacia dónde la mueve esa emoción?
Es el tema central, el tema y la culpa. Realmente la tesis que me llevó a construir y a fortalecer la trama, fue qué tanto una decisión tomada por miedo, y las posterior culpa, y por el silencio, qué tanto pueden llevar a una persona a un descenso. Es como una concatenación de decisiones, porque no hay claridad y sin duda no hay una valentía, porque el miedo es el que permea todo y el miedo acobarda: o corres o te escondes. Entonces, ese era un poco el hilo conductor de la novela, el miedo y la culpa que van aliados del silencio, y el silencio pesa, pesa mucho.