En el marco del día de la Mujer, resulta propicio el que se dé a conocer el papel que algunas mujeres laguneras tuvieron en distintas actividades, que por su gran trascendencia ocuparon un distinguido lugar en alguna de las actividades que desarrollaron y con las cuales lograron trascender ante la sociedad mexicana, desafortunadamente el espacio que tenemos para destacar los logros de la gran mujer lagunera y desde luego mexicana, es reducido, lo que hace imposible dar a conocer a quienes destacaron en alguna actividad.
Citaremos en primer lugar a una revolucionaria originaria de la hoy ciudad de San Pedro de las Colonias Coahuila, quien antes de cumplir 25 años de edad decidió ingresar a las filas del general Francisco Villa, para ello se alistó haciéndose pasar por hombre bajo el nombre de Pedro Herrera, formándose una brigada femenina de aproximadamente mil mujeres, ganándose el grado de "Coronel", tomando parte en las batallas de San Pedro, Paredón, Torreón y Zacatecas, distinguiéndose por su valentía.
Enriqueta Ochoa Bermudez, una gran mujer que destacara en la literatura, la cátedra y la poesía y que naciera en esta gran ciudad de Torreón. Magdalena Mondragón Aguirre, quien fuera originaria de esta gran ciudad y quien fuera reconocida como gran literata y periodista, quien no solo escribió en periódicos mexicanos, sino extranjeros igualmente. Pilar Rioja del Olmo, excelente bailarina de flamenco y folclor español, quien de igual forma naciera en nuestra gran ciudad de Torreón y de quien el diario norteamericano New York Times, señalara "Es la bailarina de más aire y majestad que hoy tiene el mundo".
Otra gran mujer originaria de esta ciudad fue Mercedes Shade Zavala, quien primeramente recibió su preparación musical de parte de los maestros Procuro Castañeda y Refugio Aguilar, constantemente de violín, estudiando en México y los Estados Unidos de Norteamérica, quien formó parte de la Filarmónica de las Américas.
Otra gran lagunera, Hermila Galindo Acosta, quien fuera originaria de Lerdo, Durango, en donde vivió en 1886, y quien fuera colaboradora de don Francisco I. Madero, siendo secretaria de don Venustiano Carranza, y la misma en un Congreso femenil celebrado en Yucatán, presentó una propuesta para que se reconocieran los derechos políticos y sociales de las mujeres, sin que la misma fuera aprobada, siguió luchando por más de 30 años, siendo hasta el año de 1953 que se reconoció el voto femenino, gracias a la labor de la gran lagunera.