Imagen Unsplash Morgane Perraud
Una investigación recogida a inicios de junio en la revista Science da cuenta de una victoria sin precedentes para la conservación de la naturaleza y la lucha contra el cambio climático: los bosques de manglares del planeta han recuperado prácticamente el 100 por ciento de la extensión perdida desde los años ochenta.
Se trata de ecosistemas imprescindibles por su rica biodiversidad y por los llamados “servicios naturales” que aportan, que van desde la captura y almacenamiento de dióxido de carbono (CO2) a la protección de la costa y las comunidades que viven cerca de ella.
El macroestudio internacional, basado en imágenes de satélite, ha evaluado la extensión de la capa de manglares del planeta desde 1984 hasta 2023, constatando que la recuperación de cobertura superó a las pérdidas a lo largo de los últimos 16 años.
Los investigadores dividen la trayectoria global de estos hábitats en dos fases durante las cuatro últimas décadas: de 1984 a 2010 la extensión mundial disminuyó sistemáticamente, acumulando una pérdida neta de dos mil 882 kilómetros cuadrados; pero esa tendencia se revirtió radicalmente de 2010 a 2023, un periodo en el que la cobertura de estos ecosistemas ganó poco más de dos mil kilómetros cuadrados.
En conjunto, el balance arroja una pérdida neta casi marginal de 849 kilómetros cuadrados, lo que representa apenas un -0.5 por ciento de cambio respecto a la extensión que tenían estos bosques en los años ochenta, cuando comenzó su deterioro masivo.

¿A QUÉ SE DEBE ESTE ÉXITO?
Los investigadores atribuyen este logro a una combinación de la lucha contra la deforestación, los esfuerzos de restauración de la naturaleza llevados a cabo en los últimos años y procesos naturales.
En cuanto a estos últimos, los manglares están volviendo a colonizar estanques de acuicultura abandonados y expandiéndose hacia marismas costeras de reciente formación, especialmente en los deltas de los ríos, donde los sedimentos crean condiciones ideales para su crecimiento.
“Gran parte de la expansión de los manglares se ha producido en marismas de lodo de reciente formación, que dependen de un suministro constante de sedimentos fluviales. Mantener ese flujo de sedimentos es fundamental para crear las condiciones que los manglares necesitan”, apunta uno de los autores del estudio, Zhen Zhang, investigador de Ciencias Ambientales de la Universidad de Tulane (Luisiana, Estados Unidos).
“Aunque a día de hoy seguimos perdiendo algunos manglares, nuestros datos hablan de un hito en la conservación y de una importante fuente de optimismo para la acción climática”, señala otro de los autores, Daniel Friess, catedrático en la misma universidad.
Las masas de este tipo de bosque se han recuperado en todo el planeta, pero los incrementos más notables se han dado en el norte de Australia, el oeste de México, el golfo de México, Oriente Medio y el sur de Asia, áreas donde la mejora ha sido particularmente pronunciada. En particular, la costa noreste de Sudamérica se ha convertido en el punto de mayor expansión natural, donde están colonizando nuevos hábitats creados por los depósitos de sedimentos del río Amazonas.

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Además del aumento de la superficie, los investigadores han advertido otra tendencia alentadora: muchos manglares existentes se están volviendo más densos y saludables.
Los de dosel cerrado, en los que las copas de los árboles forman una cubierta continua que casi bloquea la luz solar, se han expandido a nivel mundial en las últimas cuatro décadas y son los que más carbono almacenan y los que más protegen la costa.
A pesar de todo, los investigadores son cautos, pues advierten que las amenazas a estos ecosistemas continúan, especialmente la deforestación, y que los de reciente creación suelen ser jóvenes y menos capaces de proporcionar todos los beneficios ecológicos que ofrecen los que ya son maduros. Por ello la protección continua es fundamental para mantener esta recuperación.
Zhen Zhang no tiene duda de que la forma más eficaz de proteger a los manglares es “evitar la deforestación. Cuando se talan (...) se liberan a la atmósfera grandes cantidades de carbono almacenado durante mucho tiempo y se pierde una infraestructura natural de protección de la costa”.
DECRETO PARA PROTEGER MAHAHUAL
Un avance reciente para la conservación de los manglares en México es que, tras cancelarse la construcción del parque turístico Perfect Day en Mahahual, la presidenta Claudia Sheinbaum indicó que se busca darle una categoría de protección para que únicamente pueda desarrollarse el ecoturismo.
“Esto solo se puede hacer en coordinación con la comunidad. Entonces, el día de hoy anunciamos que trabajaremos con la comunidad del sur de Quintana Roo para un decreto especial en esta zona, para que no se desarrolle el gran turismo, sino el ecoturismo junto con las comunidades”, comentó la mandataria en conferencia de prensa del viernes 5 de junio.
En un enlace desde Quintana Roo, la secretaria de Medio Ambiente, Alicia Bárcena, aseguró que se escuchan las inquietudes, propuestas y visión de la población “para desarrollar juntos un turismo ecológico que permita combinar desarrollo económico y empleo con protección ambiental”.
“La comunidad manifestó su voluntad de recibir inversiones, pero que generen beneficios económicos y sociales locales para sus hoteles, sus restaurantes y sus pequeños negocios”, apuntó, asegurando que Mahahual se convertirá en un referente del turismo de la costa maya.
También presentó México Circular y Holbox Circular, un modelo que pretende cambiar el paradigma de una economía lineal a una economía circular y sustituir progresivamente los plásticos de un solo uso, revalorar los residuos como insumos y promover el reciclaje, particularmente en playas y áreas turísticas.
El megaproyecto Perfect Day, de Royal Caribbean, contemplaba la construcción de un parque acuático turístico de más de 260 acres en Mahahual, el cual recibiría diariamente hasta 20 mil pasajeros de cruceros, una escala que detonó cuestionamientos ambientales y sobre presión turística en la costa sur de Quintana Roo. Dicho desarrollo planteaba ubicarse junto al Sistema Arrecifal Mesoamericano, la segunda barrera de coral más grande del mundo.
Su cancelación ocurrió tras críticas de organizaciones ambientales que advirtieron de su impacto en ecosistemas del Caribe mexicano. Entre las ONG destacan Greenpeace México y Defendiendo el Derecho a un Medio Ambiente Sano (DMAS), que cuestionaron la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) presentada por la empresa Royal Caribbean.
Más de 3.7 millones de personas firmaron una petición para frenar el proyecto, al advertir posibles riesgos para manglares protegidos, arrecifes, zonas de anidación de tortugas marinas y otros hábitats costeros. Esta campaña exigió, además, una revisión ambiental integral y un debate público sobre el modelo de desarrollo turístico en la región.
La decisión de dar marcha atrás al parque acuático se da además en medio de una creciente presión sobre los desarrollos turísticos de gran escala en zonas ambientalmente sensibles del sureste mexicano, particularmente en áreas vinculadas a arrecifes, manglares y selva costera. Ya no se trata de crecimiento sin límites, sino de desarrollo económico que respete los ecosistemas costeros.