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GANARON LOS CHARROS EN CUATRO JUEGOS

JUAN ANTONIO GARCÍA VILLA

Si amor con amor se paga, como dice la canción y recoge el dicho popular, ¿significa entonces que también barrida con barrida se paga? En el beisbol se llama “barrida” (o también aplicar o sacar la escoba) cuando en una serie entre dos equipos programada para realizarse en un máximo de siete, cinco o tres juegos, para declarar triunfador de la misma al contendiente que primero gane cuatro, tres o dos juegos, respectivamente, y ocurre que el conjunto derrotado no obtiene una sola victoria. Como les pasó a los Tomateros de Culiacán, que fueron “barridos” por los Charros de Jalisco.

En efecto, en la serie final concluida en el estadio Panamericano de Zapopan, Jalisco, el domingo pasado, que fue la serie de campeonato de la temporada 2025-26 de la Liga Mexicana del Pacífico, LMP, máximo circuito invernal del país, los Charros dirigidos por Benjamín Gil barrieron en cuatro juegos a los Tomateros, comandados por Lorenzo Bundy.

Y así, se ha cumplido lo de “barrida con barrida se paga”. Porque sucedió que en la serie final de la temporada 2025 de la Liga Mexicana de Beisbol, LMB, el circuito mayor de nuestra pelota de verano, serie conocida como del Rey efectuada en septiembre pasado, Lorenzo Bundy como manager de los Diablos Rojos del México derrotó en cuatro juegos consecutivos al equipo de verano de los también Charros de Jalisco, dirigidos por Benjamín Gil. Se “barrieron” mutuamente, uno en el verano y el otro en el invierno. Están a mano, porque barrida con barrida se paga.

Concluida hacia finales del pasado mes de diciembre la temporada regular de la LMP, ocho equipos obtuvieron boleto para pasar a los playoffs, entre éstos los Tomateros y los Charros. Obviamente no había certeza alguna de que ambos equipos ganaran sus respectivas series eliminatorias de playoffs, de tal manera que volvieran a enfrentarse en la serie final, como ya había ocurrido el año anterior. Y ahora volvió a suceder.

Así las cosas, a la luz de las estadísticas de la temporada regular, ¿qué equipo registró mejores números en cuanto a bateo y pitcheo como para razonablemente suponer que en la serie final se impondría al otro? En cuanto a bateo fueron ligeramente mejores los números de los Charros, pero en lo que hace al pitcheo superiores los Tomateros. Y si la clave para triunfar está en el pitcheo, como aseguraba Yogui Berra, entonces el analista de estadísticas pudo haber concluido de acuerdo a esta lógica que Culiacán llevaba las de ganar. Veamos: En los 68 juegos de temporada regular que cada equipo tuvo, el porcentaje de bateo de los Charros fue de .289 y el de los Tomateros de .273, es decir, una diferencia mínima favorable a los primeros de escasamente 16 milésimas. Adicionalmente, los Tomateros se poncharon más veces (440) que los Charros (405), aunque aquéllos consiguieron más bases por bolas (311) que las negociadas por los segundos (278), si bien los Tomateros conectaron más cuadrangulares (63) que los bateados por los Charros (44).

Por lo que hace al pitcheo, los lanzadores de Culiacán ganaron más juegos (40) que los de Jalisco (38), y lógicamente aquéllos perdieron dos juegos menos: 28 por 30 de los Charros.

El número de carreras limpias admitidas por cada nueve innings lanzados resultó mejor el de los pitchers de Culiacán (3.87) que el de los Charros (5.17).

A los Charros les batearon 617 hits y a los Tomateros 539, y les conectaron respectivamente 56 y 44 cuadrangulares. Los Charros concedieron 332 bases por bolas y los Tomateros 281. Los Charros poncharon a 408 enemigos y los Tomateros a 454. En fin, claramente mejor el pitcheo de Culiacán que el de Jalisco, durante la temporada regular.

Sin embargo, en la serie final, en la que fueron barridos los Tomateros, su cuerpo de lanzadores fue un verdadero desastre. Esta fue una de las claves de su derrota.

La otra fue la notable diferencia en el estilo de dirigir de uno y otro manager. En un estupendo y muy completo artículo escrito por Eduardo Almada, publicado el pasado miércoles 21 de enero, el autor analiza a detalle y compara el modo de conducir de ambos, que en resumen los define así: el de Lorenzo Bundy “ecuánime, conservador y tradicionalista” y el de Benjamín Gil “inquieto, agresivo y sorpresivo”, que fue el que se impuso sobre el primero.

REUNIÓN CON EL MANAGER TATIS

El miércoles 21, el licenciado Guillermo Murra Marroquín invitó a una reunión desayuno con Fernando Tatis Sr., que ha nombrado mánager del Unión Laguna, a un grupo de cronistas, columnistas especializados y aficionados conocedores del deporte rey, reunión que resultó muy valiosa y positiva, a la que se hará referencia la próxima semana.

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