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CHARROS CAMPEONES DE LA SERIE DEL CARIBE 2026

JUAN ANTONIO GARCÍA VILLA

Hace alrededor de un cuarto de Siglo, la Universidad de Bristol, Inglaterra, realizó un muy importante estudio para medir las emociones que brindan cinco de las más conocidas disciplinas deportivas, a saber: beisbol, futbol americano, soccer, básquetbol y hockey sobre hielo. Los académicos reunieron al efecto una enorme base de datos correspondientes a varios cientos de miles de juegos profesionales de esos deportes, y diseñaron un modelo para medir dichas emociones.

El resultado que arrojó ese estudio fue, sin dejar margen de duda, que es el beisbol el deporte que mayores emociones genera. Y como suele decir Ernesto Jerez, cronista de ESPN, “en el precio del boleto del beisbol, el sufrimiento va incluido”.

Parte importante de esas emociones está, en el beisbol, en que ninguno de los dos equipos contendientes puede considerarse derrotado ni victorioso hasta que no cae el último out. La razón es que el deporte rey no se rige por el factor tiempo, como ocurre en (casi) todos los demás deportes sino, como ha quedado dicho, hasta que cae el out 27, que es lo ordinario si el juego no pasa de nueve entradas.

Un claro ejemplo de lo anterior lo tenemos en lo ocurrido el sábado anterior en el juego final por el campeonato 2026 de la Serie del Caribe, entre Tomateros de Culiacán y Charros de Jalisco, efectuado en Zapopan. En el amanecer del encuentro los Charros superaban 9 carreras a 1 a los Tomateros, los que ya habían sido derrotados por los llamados caporales en cinco ocasiones consecutivas después de concluida la temporada regular.

Todo parecía indicar que los de Culiacán ya estaban irremediablemente liquidados.

Pero he aquí que poco a poco los Tomateros fueron anotando carreras y evitando que los Charros les hicieran más, hasta que a punto de concluir el juego con un cuadrangular de última hora bateado por Víctor Manuel Mendoza, apodado La Chule, de manera sensacional el juego se empató a 10 carreras, para irse a extrainnings. En el décimo capítulo los Tomateros anotaron una carrera más para ponerse arriba en la pizarra 11 a 10.

Al cierre de ese mismo décimo episodio, los Charros con casa llena y 2 outs, el pitcher relevista de Tomateros, Guadalupe Chávez Ayala (El Fuerte, Sinaloa, 1997), estaba a un strike del triunfo cuando un lanzamiento descontrolado (wild pitch) provocó que el juego se empatara a 10. Y al siguiente bateador que enfrenta vuelve a lanzar otro wild pitch, que significó para Jalisco la carrera de la victoria y que los Tomateros quedaran tendidos en el terreno de juego.

Luego del primer wild pitch, el lenguaje corporal de Lupe Chávez, según la imagen televisiva, mostraba en su rostro terror, casi pánico. Más allá de lo que pudiera decir la sabermetría, se podía adivinar que volvería a lanzar otro disparo wild. Lo que en efecto ocurrió.

A lo largo de su carrera como lanzador, Guadalupe “Lupe” Chávez, en 339 innings de labor monticular (110.1 en la LMB, 101.2 en la LMP y 137 en la Liga Estatal de Chihuahua) sólo ha lanzado, en total, 13 wild pitch: 6, 4 y 3, respectivamente. El sábado en menos de un tercio de entrada lanzó dos.

Así es lo impredecible del beisbol. Que lo hace convertirse en drama, pasión, suspenso y emociones a raudales.

REUNIÓN DE LA PEÑA Mañana jueves, como caso de excepción, se reunirá la Peña Beisbolera; será precisamente para comentar la reciente Serie del Caribe. La cita es a las 6:30 pm, en el restaurante ubicado en la avenida Hidalgo Poniente, a media cuadra de la calzada Colón.

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Escrito en: La Peña Beisbolera Columnas Deportes Juan Antonio García Villa

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