Concluyeron el domingo pasado las primeras tres series de la presente temporada 2026 de la Liga Mexicana de Beisbol (LMB), nueve juegos, casi el diez por ciento del total de la campaña. Y los nueve en casa para Unión Laguna, lo que siempre se ha visto como una ventaja para todo equipo local, por el apoyo que recibe de su afición.
A partir de ayer martes los laguneros iniciaron sus giras.
En esta primera salida para enfrentar a Saraperos de Saltillo. Equipo éste, por cierto, que anda muy mal, ya que hasta antes del juego de ayer sólo había podido ganar un solo encuentro y perdido siete. Ocupa por ello el último lugar en la tabla de posiciones de la zona Norte. Y los Algodoneros el penúltimo.
En efecto, a pesar de haber tenido nueve juegos en casa, los números de Unión Laguna no son nada halagüeños. Ha perdido dos series, la inaugural por barrida ante los Sultanes de Monterrey, luego la siguiente frente a Toros de Tijuana y sólo ganó la del pasado fin de semana a Rieleros de Aguascalientes. En total seis juegos perdidos por solamente tres ganados.
Cuando un equipo anda mal, lo más probable es que se deba a que su pitcheo esté muy bajo en rendimiento. De no ser éste el caso, entonces obedece a su escaso bateo, o bien a una combinación de ambas cosas.
Que es precisamente, en estas tres series, lo que ha ocurrido a Unión Laguna. Veamos: El mejor indicador, de los varios que hay, para darse una idea de cómo anda el pitcheo de un equipo es el conocido como ERA, siglas en inglés de “promedio de carreras limpias admitidas por cada 9 innings lanzados”. Hasta el domingo, el equipo con mejor pitcheo de los veinte conjuntos de la LMB era el de Leones de Yucatán con 2.93 de ERA, y el de Laguna 8.13, el antepenúltimo de la Liga. Con tal alto número de carreras limpias recibidas por juego, sencillamente resulta muy difícil ganar al contrario. Y menos aún si el bateo tampoco responde.
Que es precisamente también el caso de UL. De los veinte conjuntos de la LMB, hasta el domingo el equipo con mejor bateo colectivo era el de Guerreros de Oaxaca, con .350 milésimas. Y el de Laguna el número 14 de la LMB con .265. Entre los 50 bateadores del circuito con mejores números, sólo figuraban dos de UL: Diego Castillo (que ya dejó el equipo) con .528 y Mason Martin con .346; de los demás jugadores titulares del conjunto ninguno otro llega o supera el .300 (que se considera un buen bateo), salvo un suplente: Edgar Robles con .455 (5 imparables en 11 turnos al bate).
Jugadores estelares como Didi Gregorius con un pobrísimo .240, Isan Díaz con .125, Dean Nevárez (que frecuentemente es puesto como bateador designado) con .182, Brian O´Grady .206, Julián Escobedo .231 y curiosamente con .250 los tres siguientes: Hendrik Clementina, Eguy Rosario y Emmanuel Rivera. Así, sencillamente, no se puede ni se llegará muy lejos.
En cuanto al pitcheo, las cosas no andan mejor. De los cinco lanzadores que integran el cuerpo de abridores, sólo dos tienen números de ERA aceptables: Toussaint con 1.80 y Jaime Barría (aunque siempre inseguro y titubeante) 3.60.
Los números de los otros tres son terriblemente malos: Erasmo Ramírez 11.57, Ricardo Sánchez 9.64 y Aldo Montes 7.04.
Y por lo que hace a los relevistas: Jesús Reyes 19.64, Lupe Chávez 11.57, José Torres 11.12 y Omar Araujo 7.04. Sólo se salvan Thomas McIlraith con 1.69 y Mat Foster, curiosamente también con 1.69; y Miguel Vázquez con 3.00. Vale mencionar que el novato torreonense Chris Lozoya (21 años) en par de juegos en los que ha lanzado tres entradas y un tercio su ERA de 2.70 es bastante aceptable.
Antes de que la temporada avance más, se impone un análisis amplio de lo realizado hasta la fecha, detectar las fallas y adoptar las medidas pertinentes de ajuste.