Hasta la serie número 13 de la actual temporada regular de la Liga Mexicana de Beisbol (LMB), que comprendió 39 juegos, realizados entre el 17 de abril y el 31 de mayo, a Unión Laguna le fue mal, muy mal.
A partir de la serie número 14, iniciada en junio, claramente las cosas empezaron a cambiar para bien. Oportuno es por tanto hacer un balance de lo ocurrido a los Algodoneros durante los primeros 39 juegos de la campaña.
Al concluir la serie 13, Laguna ocupó el 8º lugar de diez en la tabla de posiciones de la zona Norte de la LMB. A esas alturas de la temporada anterior, la de 2025, los Algodoneros ocupaban el tercer lugar del standing. ¿Qué fue lo que ocurrió de diferente entre este año y el anterior? En el año actual, de los 39 juegos efectuados hasta la fecha mencionada, UL llevaba 24 juegos perdidos por sólo 15 ganados, de estos últimos ocho en casa y siete en gira. El colmo: en el Estadio de la Revolución a cambio de los 8 triunfos tuvo 16 descalabros, es decir, que por cada victoria en casa le habían propinado dos derrotas.
¿Qué había ocurrido el año pasado a esa misma altura de la campaña? Lo siguiente: Al concluir el juego número 39 en 2025, Laguna llevaba 22 encuentros ganados (11 en casa y 11 en la carretera) y 17 perdidos –siete menos que en 2026- -, y ocupaba el tercer lugar en el standing de la zona Norte, como ya se dijo.
En cuanto al pitcheo, se observará que las cifras son muy similares, aunque ligeramente mejores las de 2025, pero cuyas diferencias no se puede considerar que expliquen que en 2025 UL ocupara el tercer lugar en la tabla de posiciones y el octavo en este 2026.
En 2025 la efectividad en el pitcheo del cuerpo de lanzadores laguneros era de 5.88 carreras limpias admitidas por cada nueve innings, y en 2026 de 5.96, es decir, una diferencia mínima. En cuanto a carreras admitidas en 2025 fueron 244 y 259 en 2026, tampoco una diferencia notable. Los bateadores opositores les batearon a los lanzadores de UL para .309 en 2025 y para .314 en 2026, apenas 5 milésimas de diferencia, prácticamente nada. Y en cuanto a cuadrangulares conectados a los pitchers laguneros fueron menos en 2026 (41) que en 2025 (45).
Por lo que hace al bateo, las cifras registran una situación similar, salvo en dos indicadores: los corredores laguneros dejados en base fueron 255 en 2025 y 307 en 2026 (una diferencia apreciable, al tratarse de potenciales carreras que dejan de anotarse por la falta de bateo oportuno), y los vuelacercas conectados por los toleteros laguneros sumaron 52 en 2025 y un número notablemente menor, 37, en 2026.
Por cuanto hace estrictamente al bateo colectivo del equipo Algodonero, el promedio en 2025 a esa altura de la campaña era de .283 y en 2026 de .276. Es decir, prácticamente el mismo. En 2025 se llevaban anotadas 248 carreras y 231 en 2026.
Con cifras tan similares en cuanto a pitcheo y bateo del equipo Algodonero, ¿qué explica que 2025 en los primeros 39 juegos UL ocupara el tercer lugar del standing de la Zona Norte y el octavo, de diez posiciones, en 2026? ¿Por qué a esas alturas de la campaña en 2025 las cosas se veían positivas y con optimismo y en 2026 con desesperación, para tortura de los aficionados que han vivido jornadas de verdadera pesadilla? La próxima semana se presentará aquí una hipótesis para intentar explicar lo sucedido en las primeras 13 series de los Algodoneros en 2025 y 2026, que arrojaron resultados tan diferentes.