Columnas Deportes Columnas Deportes editorial

Columnas

La Peña Beisbolera

LA AFICIÓN BEISBOLERA DE TABASCO

JUAN ANTONIO GARCÍA VILLA

Escribo estas líneas antes de que inicie el encuentro de anoche en Tijuana. Juego que pudo haber sido el último de la Serie del Rey en el caso de haberlo ganado los Toros. O bien que tengamos juego hoy si anoche triunfaron los Olmecas de Tabasco. Como quiera que sea, la gente en esa entidad del sureste ha vivido días de gran euforia a lo largo de la postemporada 2026 de la Liga Mexicana de Beisbol (LMB).

Sin lugar a duda, el deporte preferido de los tabasqueños es el beisbol. Y lo es por mucho.

Por esto mismo, en términos generales la afición beisbolera de ese estado es conocedora y exigente. Llama la atención, sin embargo, que durante la temporada regular la asistencia a los juegos que se celebran en el Estadio Centenario 27 de Febrero de Villahermosa, es por lo general muy baja. En notorio contraste, la cosa cambia si el equipo de casa llega a los playoffs, como se observó durante el último mes.

¿Cómo es la afición a la pelota en ese estado? Veamos algunos datos contenidos en el libro “Glorias del beisbol tabasqueño” (297 págs.) escrito por el periodista deportivo local David Cortez Talamante, “sonorense de origen tabasqueño por sentimiento”. Este libro, del que en marzo de 2014 me obsequió un ejemplar el estimado amigo tabasqueño Juan Jacobo Pérez Cornelio, desafortunadamente no indica el año de publicación, aunque se infiere que fue en la primera década de este siglo.

El autor dice que “no existe rincónhabitabledelageografíatabasqueña donde no se haya efectuado –y se siga practicando— este juego recreativo que en su desarrollo provocauncúmulodeemocionesquelo tornan en motivador existencial” (pág.30).Algosimilaraloquedecía elgranescritormexicanoVicenteLeñero, que el beisbol es ese gran deporte “que nos ayuda a vivir”.

Informa David Cortez Talamante (no confundirlo con el exligamayorista David “El Chile” Cortez, actual director deportivo de los Leones de Yucatán) que a partir del año 1923 “por órdenes del gobernador Tomás Garrido Canabal, en todas las escuelas empezó a practicarse el beisbol”. Da cuenta, asimismo, que en febrero de 1954, “ante más de cuatro mil aficionados que abarrotaron las tribunas del parque ‘Ricardo Castro Flores’ de Villahermosa”, se lanzó la bola inaugural del primer campeonato de la Liga Tabasqueña de Beisbol. Circuito que con diversos nombres y un número variable de plazas participantes, ha tenido una existencia intermitente.

En la página 46 del mencionado libro, se lee un párrafo que contiene algo tan exagerado que mueve a compasión. Dice así: “En la década de los sesenta, el nivel de la Liga Tabasqueña, considerada pirata por los magnates de la Liga Mexicana, se equiparó e incluso superó al circuito nacional veraniego (es decir, la LMB), ya que grandes jugadores [y menciona entre otros a Ronnie Camacho, Jorge Fitch, ‘Kiko’ Castro, ‘Pasitos’ Echeverría y a Benjamín Cerda] … prefirieron esta pelota por su calidad, la facilidad de transportarse de una plaza a otra, y porque percibían un mejor salario” (pág.

46). Sin comentarios.

Finalmente, Tabasco ingresó a la LMB en 1977. Ha tenido varios nombres de batalla, como Cardenales, Plataneros, Ganaderos y ahora Olmecas. Tan pronto como dos años después, en 1979, pasó a la postemporada y de inmediato fue eliminado por Puebla en el primer playoff, 4 juegos por 0. A esta rápida eliminación, la llaman en Tabasco “la traición de 1979”.

Escribe al efecto el autor del libro que “a pesar del trabuco que se había conformado, Plataneros cayó ignominiosamente ante los poblanos en cuatro juegos seguidos. Los tabasqueños, conocedores de su pasatiempo favorito, advirtieron molestos que los jugadores habían perdido a propósito esos duelos” (pág. 172).

¿Por qué? El autor explica “que la directiva les había ofrecido (a los jugadores) una prima adicional y un porcentaje de las entradas al (estadio) Centenario” si llegaban a la postemporada, pero que finalmente retiró el ofrecimiento al conocer la sanción que la Liga había impuesto a la directiva de Aguascalientes por el automóvil que un año antes obsequió al lagunero Horacio Piña por el juego perfecto que lanzó.

Escribe el autor que “aún así, los aficionados adujeron que si (la directiva) había ofrecido dinero lo ‘ideal’ sería haber cumplido, aunque fuera ‘bajo el agua’” (pág. 178).

Quedan pendientes otros temas del beisbol tabasqueño. Entre otros, el relativo al primero y hasta ahora único campeonato de la LMB ganado, que fue el de 1993, bajo la dirección del lagunero Juan Navarrete, episodio que ocupa casi la tercera parte del libro.

⏰

Leer más de Columnas Deportes

Escrito en: columnas editorial

Comentar esta noticia -

Noticias relacionadas

Siglo Plus

+ Más leídas de Columnas Deportes

LECTURAS ANTERIORES

Fotografías más vistas

Videos más vistos semana

Clasificados

ID: 2507014

elsiglo.mx