La semana pasada, el club de beisbol Unión Laguna anunció el posible regreso al equipo para la temporada de 2027 de la LMB, del lanzador derecho cubano Yoan López Leyva (nacido en la Isla de la Juventud el 2 de enero de 1993), a quien seguramente la afición lagunera recuerda.
Así es, la fanaticada lo debe tener presente, entre otras razones porque en el beisbol mexicano sólo ha jugado para Algodoneros de UL, aunque se ha anunciado ya que en la temporada 2026-27 de la Liga Mexicana del Pacífico jugará para Cañeros de Los Mochis. Al equipo Algodonero llegó en 2024 y regresó en 2025.
Infortunadamente, en un juego de play off del año pasado perdió la cabeza y agredió a un ampáyer. Por esta falta, considerada grave, recibió como sanción quedar suspendido durante toda la temporada de 2026, castigo que ha quedado cumplido.
Como es bien sabido, durante décadas, a lo largo de la dictadura implantada en Cuba desde hace casi setenta años, para los peloteros de ese país ha sido muy complicado dejar la isla para ir a jugar al extranjero. Aunque en los últimos años las dificultades han disminuido, casi todos se han visto en la necesidad de correr riesgos enormes, verdaderas aventuras, para incorporarse al beisbol profesional fuera de Cuba.
El periodista deportivo cubano especializado en beisbol y avecindado en la Florida, Francys Romero, publicó hace seis años un voluminoso libro de 703 páginas, el cual intituló “El sueño y la realidad. Historia de la emigración del béisbol cubano (1960-2018)”, en el que da cuenta uno a uno de los 1,232 beisbolistas que integraron la diáspora de peloteros de su país, incluidos los que estando fuera de la isla, ya no regresaron a su patria, porque no se les permitiría salir de nuevo.
A pesar de su enorme labor de investigación, considera Francys Romero que la mencionada cifra de beisbolistas “no recoge a la totalidad de los emigrados, pero sí estoy seguro –dice— que se acerca a más de un 90% de la realidad” (pág. 245).
De esos 1,232 peloteros cubanos emigrados, el autor, con enorme paciencia, mucho trabajo y encomiable empeño, preparó una ficha de cada uno de ellos, con sus datos personales relativos al lugar de nacimiento, la posición que juegan, sus números en la pelota cubana, el año y la forma como escaparon de Cuba, en su caso las peripecias de su salida, la fortuna con que han corrido, dónde y con qué equipos han jugado y en general, cómo les ha ido en el exilio.
La ficha de Yoan López aparece en la página 523 del libro.
Dice que salió de la isla en 2013, a la edad de 21 años. Da cuenta de que “salió de Cuba en una embarcación junto a Raysel Plutín, Pedro Luis Márquez, Yoasniel Emilio Pérez y Alejandro Gascón. En enero de 2015 firmó un contrato de 8.27 millones de dólares con Arizona Diamondbacks, justificado por la potencia de sus pitcheos y su velocidad. Entre 2015 y 2016 fue utilizado como abridor en ligas menores y su promoción a Grandes Ligas pendía de un hilo, porque además abandonó su equipo de Doble-A y se fue a Miami alegando problemas emocionales… En 2018 sería el año de cristalización de sus sueños: fue convocado al Juego de Futuras Estrellas y el 9 de septiembre recibió la promoción a Grandes Ligas”.
Ojalá que le vaya bien a Yoan López con Cañeros de Los Mochis en la temporada de la LMP 2026-27 próxima a arrancar, y mejor aún con Unión Laguna el año próximo.
Ojalá.