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La perversa alianza

Julio Faesler

Hace ya ocho años que nuestro país ha sobrevivido bajo el gobierno de Morena y su entelequia la cuatro te. Ello autoriza preguntar cuáles han sido sus resultados en términos de avances socioeconómicos nacionales, salvo haber sometido a la población a la servidumbre de múltiples programas de apoyo subsidiados como única respuesta al reto de promover un sólido desarrollo nacional.

El resultado del obstinado rumbo de la pseudo izquierda se reporta en la constante caída de los índices de los sectores más críticos como por ejemplo, la escasa atención en materia de salud y el pobre nivel de la educación que condenan a atrasos y es merma sustancial en los servicios sociales, respecto a países comparables al nuestro, mientras que en lo económico, hemos perdido el impulso de sexenios anteriores estancándonos en números que arrojan resultados de nulo crecimiento.

Los lamentables índices quedan muy lejos de las alucinantes expectativas con que el régimen de Morena prometía desarticular lo ya hecho con metódicos pasos de estructuras ya probadas de los gobiernos anteriores y que los políticos de la pseudo izquierda actual llaman los despreciables gobiernos conservadores. De ninguna manera puede sorprender el saldo negativo que la gestión de la semi izquierda que se subió al poder gracias a las instituciones electorales existentes, para luego desarticularlas y así perpetuarse en él.

El descalabro del país no se limita a la crasa impericia de los cuadros administrativos, primero los de López Obrador, y ahora los de la señora Sheinbaum, sino la insaciable ambición que no se cansan de drenar todos los presupuestos federales y locales con asignaciones directas de contratos de obra pública.

El daño que el gobierno de Morena ha hecho es aún más profundo. Recuperar el ritmo de crecimiento de los regímenes anteriores es asunto menor, comparado al daño de la maléfica invitación que López Obrador extendió desde el inicio de su sexenio a las mafias que infestaron al país y que hoy gobiernan y controlan prácticamente tramos enteros del mapa nacional con sus extorsiones, desapariciones, saqueos, muerte y desolación.

La situación se presenta más grave aún al no haber duda de que la presidenta seguirá empeñando todas sus energías para proseguir con toda convicción, obediencia y sumisión por el camino del peculiar modelo de izquierda marxista leninista hoy anacrónico, que nos conducirá por el mismo camino del desmoronamiento que hundió a todos esos regímenes, empezando por el marxista leninista de la Unión Soviética.

La opción ideológica de Morena poco debería tener que ver con la incontrolada ola criminal de las poderosas mafias mexicanas como el Cártel de Jalisco Nueva Generación y el de Sinaloa, que extienden sus tentáculos por todo el mundo. Éstás, cuentan con el apoyo del gobierno quien en retribución, obtiene de ellas vastas sumas de dinero indispensables para sostener las campañas y los fraudes electorales. De esta siniestra coalición resulta que Morena utilice el supremo argumento de la soberanía para responder a las tremendas acusaciones que a diario hace el presidente de los Estados Unidos calificando a México como un país gobernado por narco políticos.

El argumento de la soberanía y la demanda de pruebas en contra de Rubén Rocha, actualmente gobernador de Sinaloa con licencia, está cumpliendo con los 60 días requeridos para verificar si hay pruebas fehacientes y suficientes para proceder con el proceso judicial de extradición que el juez Cogan de Nueva York ha solicitado. Cualquiera entenderá que la Fiscalía General de la República, afín a Morena, nunca admitirá la culpabilidad de un sujeto como Rocha Moya y los 9 funcionarios de su gobierno, cuyas pruebas del fraude electoral y los crímenes cometidos por ellos en la elección a gobernador del 2021, fueron de tal magnitud que en su momento fueron entregadas por el PAN y por la Organización Vamos México, a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos con sede en Washington y a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, con sede en Costa Rica.

Se entenderá que el proceder de la fiscal general, Ernestina Godoy, durará el tiempo que Sheinbaum quiera. De ahí que se entiende el proceder del presidente Trump como la obligada alternativa. En la guerra contra el narcotráfico todo paso es necesario y válido como el que dieron hace unas semanas agentes de la Fiscalía de Chihuahua y de la CIA en el hallazgo y destrucción del narco laboratorio fabricante de fentanilo y demás drogas sintéticas en la Sierra de Chihuahua.

Cualquiera que sea la solución que la presidenta le dé al desastre actual, la responsabilidad de Morena es absoluta. Con semejantes antecedentes, mal puede Sheinbaum acusar a otros de traición a la patria como lo ha venido haciendo durante los últimos 9 días contra la gobernadora de Chihuahua.

juliofelipefaesler@yahoo.com

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