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La resiliencia de James Watson

El agravio mayor del Nobel fue afirmar, con una ligereza imperdonable, que el rezago económico de las naciones africanas se debía a una inferioridad intelectual.

La resiliencia de James Watson

La resiliencia de James Watson

ANTONIO ÁLVAREZ MESTA

La palabra resiliencia, proveniente de la física y la ingeniería, se integró a la psicología y al desarrollo humano en la década de los setenta. Su propósito era designar capacidades de resistencia y adaptación que, hasta entonces, se describían con precisión mediante términos como fortaleza, temple o aplomo.

Fue al inicio de su octava década de vida cuando James Watson, codescubridor de la doble hélice del ADN, empañó su legado al convertirse en blanco del repudio global. Acusado de racismo, Watson dinamitó su prestigio con declaraciones carentes de prudencia. Aseguró que, en menos de diez años, la ciencia demostraría la existencia de factores genéticos que determinan nivelesde inteligencia distintos entre las razas.

Sin embargo, el agravio mayor del Nobel fue afirmar, con una ligereza imperdonable, que el rezago económico de las naciones africanas se debía a una inferioridad intelectual: “Todas nuestras políticas sociales están basadas en el hecho de que su inteligencia es la misma que la nuestra, pero todas las pruebas demuestran que no es así; la gente que tiene que tratar con empleados negros lo sabe”.

Ante la indignación generalizada, Watson agravó la crisis argumentando que su visión del mundo se basaba en hechos y no en deseos, y que la genética, aunque “cruel”, aportaría las respuestas a los grandes dilemas humanos. Poco después, intentó matizar su postura con un tono más académico: “No entendemos todavía cómo los diferentes entornos han seleccionado los genes quedeterminan nuestras capacidades. El deseo abrumador de la sociedad es asumir que el raciocinio es una herencia universal, pero el simple deseo no es ciencia”. Además, aseguró: “Me atacan los de izquierda porque no les gusta la genética, porque la genética implica que a veces en la vida fracasamos porque tenemos malos genes. Ellos aducen que todo fracaso en la vida se debe alinjusto sistema social”.

Sin duda, las solas intenciones no constituyen ciencia, pero divulgar especulaciones reduccionistas tampoco lo consigue; de hecho, representó un oscuro cierre para una carrera brillante. Watson tuvo que encarar cancelaciones de conferencias, el retiro de invitaciones académicas y el vacío de sus colegas. Asimismo, se vio obligado a renunciar a la presidencia del Laboratorio Cold Spring Harbor, institución prestigiosa en la investigación del cáncer donde laboró por más de cuarenta años. Visiblemente conmovido, al renunciar declaró: “Es hora de irme, aunque las circunstancias no son las que esperaba”.

Su imagen no se desvaneció del todo, aunque sí quedó marcada por el desprestigio. Sus comentarios —como aquel de los años noventa, donde sugería el aborto si se detectara una predisposición genética a la homosexualidad— resultan impropios de un hombre cuyo intelecto le otorgó un lugar de honor en la historia.

En 2014, Watson vendió su medalla Nobel. Tomó esta decisión tras señalar que, debido a declaraciones fuera de contexto, lo habían transformado oficialmente en una “mala persona” y que necesitaba fondos para investigación científica y proyectos de conservación. La pieza se subastó en más de cuatro millones de dólares. La ocasión tuvo un final feliz: tras comprarla, el millonario Alisher Usmanov la devolvió a su propietario original como un homenaje a su genialidad.

Watson se mantuvo activo y polémico hasta el final de sus días. Apoyó el uso de la ingeniería genética para el mejoramiento físico e intelectual de la especie humana. Jocosamente aseveró: “La gente dice que sería terrible si hiciéramos que todas las chicas fueran bonitas. Yo creo que sería genial”.

Ciertamente mostró resiliencia, lo cual —en su caso—, además de señalar fortaleza, implicó una enorme tozudez. Y mientras el gran público lo evocará como el autor de frases que hoy figurarían en cualquier antología de dislates, los estudiosos siempre recordarán aJames Watson por sus aportes fundamentales a la biología molecular y a la genética. A final de cuentas, tal paradoja también es una doble hélice.

antonioalvarezmesta@hotmail.com

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