La violencia de los cárteles mexicanos aviva temores por el turismo antes del Mundial de fútbol
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Hugo Alejandro Pérez se encontraba en su casa —a pocos kilómetros del estadio que tiene programado recibir partidos de la próxima Copa Mundial de fútbol— cuando comenzaron los disparos y explosiones fuera de su residencia.
Pérez, un restaurantero de 53 años, ya tenía sus reservas sobre el hecho que su ciudad, Guadalajara, fuera sede de un evento deportivo de tal magnitud.
Veía a un gobierno incapaz de solucionar cosas básicas, como el servicio de agua hacia su residencia, ya no digamos la violencia de los cárteles en el estado de Jalisco, y no pudo más que hacer un gesto de desapruebo. El intenso derramamiento de sangre de esta semana después de que el Ejército mexicano abatió al capo del narcotráfico más poderoso del país confirmó sus dudas.
"Yo creo que no se debe hacer el Mundial aquí”, señaló Pérez. “Hay muchas carencias, y quieren invertir en el Mundial. Con la violencia no es adecuado”.
Pérez fue una de varias personas que cuestionó el martes la capacidad de Guadalajara para recibir partidos durante la justa mundialistas, incluso mientras el gobierno mexicano promete que el evento —organizado en conjunto con Estados Unidos y Canadá— no se verá afectado.