Académicos y escritores laguneros reflexionan sobre intervención en Venezuela
La madrugada del pasado sábado 3 de enero, Estados Unidos bombardeó Venezuela y detuvo al presidente Nicolás Maduro.
El líder de la llamada Revolución Bolivariana fue trasladado junto a su esposa, Cilia Flores, al buque estadounidense USS Iwo Jima, donde posteriormente abordó un vuelo rumbo a Nueva York, ciudad donde a partir del lunes será juzgado por narcotráfico.
La acción militar del gobierno de Donald Trump elevó las tensiones internacionales.
Se trató de un acto no aprobado por el Congreso de Estados Unidos y que representó violaciones a las normas internacionales, así como una grave agresión a la soberanía venezolana. A la par de los misiles que caían sobre Caracas, los debates en redes sociales también estallaron. Mientras gran parte del pueblo venezolano celebró la caída de Maduro, la comunidad internacional condenó la intervención trumpista y se agudizó la preocupación ante la reacción de otras grandes potencias como China o Rusia.
Sobre esta situación, El Siglo de Torreón consultó la opinión de cuatro intelectuales laguneros: el historiador Carlos Castañón Cuadros, el escritor Saúl Rosales Carrillo, así como los doctores María del Rosario Varela Zúñiga y Enrique Sada Sandoval, quienes compartieron sus distintas posturas y perspectivas ante el conflicto más importante de la geopolítica americana del siglo XXI.
EN EL MARCO DE LA HISTORIA
Para entender la política expansionista de Estados Unidos, Carlos Castañón señala que se debe ir hasta la intervención estadounidense en México, suscitada entre 1846 y 1848, la cual representó el despojo de más de la mitad del territorio mexicano. El modus operandi de los estadounidenses se repetiría en distintos territorios más adelante: la invasión a Hawái (1893), la adquisición de Cuba tras la Guerra Hispano-Estadounidense (1898), las participaciones en la Primera Guerra Mundial (1917-1918) y en la Segunda Guerra Mundial (1941-1945), el fallido intento por hacerse de Vietnam (1955- 1975), la fallida invasión a Cuba en Bahía de Cochinos (1961), el Golpe de Estado en Chile (1973), la invasión a Panamá (1990), la invasión a Irak en la Guerra del Golfo Pérsico (1991), la invasión a Afganistán (2001) y la Guerra de Irak (2003), entre otros.
“Lo que acabamos de ver en Venezuela es un episodio más de una larga tradición de intervenciones de una potencia imperial que, con el sentido de la fuerza, se impone más allá del derecho de las democracias, de las soberanías o de los organismos internacionales como la ONU y otros”.
La intervención en Venezuela, afirma el historiador, puede tratarse de una actualización de la Doctrina Monroe, política exterior de Estados Unidos proclamada en 1823 para la no intervención de Europa en América, pero que sería la justificación para que los estadounidenses hicieran del continente su principal zona de influencia. Además, la visión expansionista no se detendría ahí; después de las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki, con las que se dio fin a la Segunda Guerra Mundial, la nación de las barras y las estrellas se percató de su poderío para intervenir en cualquier región del orbe.
“Ya nos lo venían anunciando semanas atrás. Literalmente, al robarse los buques petroleros, recordó lo que en su momento le sucedió a México para que entrara a la Segunda Guerra Mundial: se hundieron un par de buques, no queda muy clara la autoría de quién los hundió, pero lo que sí queda claro es que México tuvo que alinearse después de eso a los Estados Unidos en contra del Eje. No es la primera vez que se hacen este tipo de operaciones navales; en Cuba ya sucedió con la Crisis de los Misiles, en los años sesenta y con John F. Kennedy al mando. Y viendo la experiencia histórica, estaba muy cantado que en cualquier momento (en Venezuela) iba a venir la intervención militar como sucedió en Panamá con el general Noriega”.
VISIÓN DE UN ESCRITOR
Para el maestro Saúl Rosales, condecorado escritor lagunero, el “imperio” norteamericano experimenta una sensación de declive y, por ende, ha estado dando aletazos y amenazas que se han convertido en hechos concretos como los bombardeos en Venezuela y la captura de Maduro.
“Donald Trump se ha caracterizado, entre otros rasgos, por amenazar, amedrentar, amagar y golpear. Este es un golpe. Pero se sabe que ha amagado a diversos países. Y se me fue el pensamiento a Afganistán, donde golpeó para llevarse su petróleo, y parece que se repite el caso en Venezuela, el país con el subsuelo petrolero más rico del mundo, que además es rico en tierras raras y su superficie es un tesoro de la naturaleza; este imperio está buscando cómo alimentarse para no caer tan aceleradamente”.
Rosales lamenta que lo vivido en Venezuela sea un hecho que puede replicarse en otros países de la región, entre ellos México. Considera que existe una amenaza no explícita del gobierno trumpista hacia la administración de Claudia Sheinbaum, misma que se pudo percibir durante el discurso dado por Trump en la rueda de prensa ofrecida el sábado por la mañana en Mar-a Lago, Florida.
“Por eso la respuesta del gobierno mexicano es tan importante en sus primeras líneas, donde México dice que lo que hizo Estados Unidos es muy reprobable. La situación en Venezuela se había visto venir y Estados Unidos repite una política que se conocía como Política del Gran Garrote; es decir, meterse a donde quisiera por medio de la violencia”.
MATERIALIZACIÓN IMPERIALISTA
Por su parte, la doctora Rosario Varela, investigadora y catedrática de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UAdeC, indica que la acción de Trump es un asalto disfrazado de incursión democrática. Desde su perspectiva, la invasión estadounidense es la materialización imperialista de la Doctrina Monroe, el prolegómeno del nuevo orden mundial que se aproxima en el marco de la guerra por el petróleo “El discurso de la democracia y el salvamento al pueblo venezolano es sólo retórica.
Los gobiernos deberían cerrar filas en torno al derecho internacional de autodeterminación de los pueblos y las naciones. Con el pretexto del narcoterrorismo, Estados Unidos puede invadir discrecionalmente a quien se le antoje, prácticamente”.
Agregó que el pueblo estadounidense no está de acuerdo con las acciones bélicas de su presidente; por lo tanto, gobierna al margen de la voluntad de su gente. Señaló que Trump ha tomado el voto que lo devolvió a la presidencia en 2025 como un cheque en blanco, que él mismo no representa valores democráticos y que sólo provocará la tensión diplomática entre naciones.
Además, lamento el papel que María Corina Machado ha jugado en este conflicto.
“Es una pena que Corina Machado se preste al uso hegemónico y patriarcal de Trump”.
“Y en el marco interno de México, los oportunistas golpistas van a ver precisamente una oportunidad para tratar de desestabilizar al gobierno de Sheinbaum”.
GOLPE CONTRA TIRANÍA
Finalmente, el doctor Enrique Sada Sandoval, colaborador de la Real Academia Europea de Doctores, la acción de Estados Unidos en Venezuela significó un duro golpe contra una narcotiranía, misma que se mantenía desde hace dos décadas en lo que, hasta antes de 1998, había sido uno de los países más prósperos de América Latina y el Caribe.
“Venezuela era una nación ejemplar, tenía instituciones sólidas y crédito financiero. Y bueno, a través de la democracia, mañosamente, llegó Hugo Chávez con toda la propaganda castrista por debajo del brazo, escondiéndola.
Y una vez que llegó al poder, hizo lo que hizo: destruyó un país. Lo que viene en consecuencia es un golpe directo contra una narcotiranía”.
Sada Sandoval subrayó que este también sería un golpe a Irán y China, naciones que habían apoyado y financiado a Venezuela durante décadas. Un golpe, agregó, a un estilo autoritario y criminal de gobernar.
Sobre la estrategia empleada por Trump, el historiador acudió a Francisco de Vitoria, padre del derecho internacional, quien en su “Relectio de Indiis I”, de 1538, explicaba que si un príncipe no respetaba el derecho natural de su pueblo, otro príncipe podría intervenir y deponerlo para instaurar en ese reino un régimen en que sí se respete el derecho natural.
“Van a seguir cayendo fichas por efecto dominó. Esto va a golpear obviamente a Cuba, que era la principal beneficiaria del régimen, tanto por cuestiones de la venta de petróleo en su momento y ya después por el tráfico de cocaína y fentanilo, según parece en algunos informes que ya habían circulado hace unos años, incluso antes de que llegara Trump. Y eso va a afectar también a México y al régimen de Nicaragua”.