Fue en agosto del año pasado cuando con bombos y platillos la presidenta Claudia Sheinbaum anunció el proyecto para elaborar una reforma electoral que buscaría reducir el gasto en partidos políticos y reforzar la democracia.
Emocionada por su iniciativa la jefa del gobierno mexicano creó la Comisión Presidencial para la Reforma Electoral y designó como su coordinador al icónico luchador de izquierda Pablo Gómez.
"Esta comisión -establece el documento oficial-- tendrá por objetivo la elaboración de un diagnóstico profundo del estado en el que se encuentra el modelo electoral y de partidos, y como segunda tarea el confeccionar una reforma legislativa que esté acorde con los tiempos actuales en México, en donde se ponga en el centro la democracia y el pueblo".
La intención central de dicha reforma fue reducir el presupuesto a partidos políticos, disminuir el número de legisladores como base de un sistema electoral austero y eficiente, todo ello basado en preceptos del ex presidente Andrés Manuel López Obrador.
Días después Sheinbaum dio a conocer a los ocho integrantes de la flamante comisión, entre ellos Rosa Icela Rodríguez, secretaria de Gobernación; Ernestina Godoy, consejera Jurídica del Ejecutivo Federal; Lázaro Cárdenas Batel, jefe de la oficina de la Presidencia de la República; Jesús Ramírez Cuevas, coordinador de Asesores del Presidente de la República; y Arturo Zaldivar, coordinador de Política y Gobierno de la Oficina de la Presidencia de la República.
Todos eran miembros de Morena, no se incluyó a ningún integrante de un partido opositor, vaya ni siquiera a intelectuales o ciudadanos reconocidos por su independencia y sus conocimientos sobre temas electorales.
No había que pensar mucho para predestinar el fracaso de la comisión y del proyecto electoral de Sheinbaum que terminó en una "reformita" que finalmente será aprobada por mayoría simple en el Congreso, pero no tocará temas esenciales como la reducción de legisladores plurinominales y la sobrerrepresentación por parte de Morena.
¿Por qué los integrantes de Morena que gozan de enorme poder en el país no entienden que ellos llegaron ahí gracias a los avances de leyes electorales y cambios democráticos que fueron impulsados en su momento por todos los partidos?
Pablo Gómez quizás padezca de amnesia porque ahora décadas después de llegar al congreso como minoría y de participar en múltiples reformas electorales dejó fuera a los partidos de oposición a los que perteneció a lo largo de su carrera política.
Los cambios de la "reformita" serán prácticamente mínimos porque incluye, entre otras, cosas reducir el 15 por ciento del gasto del Poder Legislativo que evidentemente no se cumplirá mientras no se contemple la reducción de las curules plurinominales.
La "reformita" se convertirá además en una arma centralista porque intentará reducir el gasto de los congresos estatales y de los cabildos municipales, facultades que por cierto no le corresponden a las cámaras de diputados y senadores.
Tramposamente los tentáculos del alto mando morenista intentan acusar a los estados y a los municipios de dilapidar sus recursos cuando la realidad es totalmente distinta.
Veamos un ejemplo sencillo, el Poder Legislativo de México cuenta con un presupuesto autorizado de 17,529,076,499 pesos para el 2026, es decir cerca de 18 mil millones de pesos.
En cambio el presupuesto del Congreso de Coahuila será de 250 millones de pesos en el año en curso mientras que el de Sonora gastó en el 2025 una cantidad similar. ¿Existe pues punto de comparación de los 17,529 mil millones de la Cámara de Diputados y Senadores contra los 250 millones de dos congresitos estatales?
Por cierto y de acuerdo al presupuesto de la Federación del 2026, el Instituto Nacional Electoral contará con un gasto de 21,837,221,581 pesos, es decir más del 20 por ciento del Poder Legislativo. Desde luego incluye los subsidios a los partidos políticos que no serán afectados.
En suma la "reformita" contempla campañas un poco más austeras, mayor vigilancia en el gasto electoral, gobiernos locales más pequeños y aparente reducción en publicidad y spots durante las campanas.
Pero no habrá cambio de fondo en el sistema electoral porque no se eliminarán plurinominales, se mantiene el número de diputados y senadores, no cambiará de fondo la estructura del INE y seguirá el peligro de la sobrerrepresentación en el Congreso.
Además deja abierta la propuesta de realizar la elección de revocación de mandato en el 2027 lo que beneficiará a Morena porque la presidenta Sheinbaum podrá participar activamente en la campaña electoral.
Como quien dice se pretendió cambiar todo para que al final del día todo siguiera igual.
Lamentable el horizonte democrático de México.
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