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Entrevista

Las atmósferas acuáticas de Oksana Linde

"Hubiese querido que esa y otras piezas hubiesen sido compuestas sobre papel, pero tampoco estaba pensando en si algún día iba a editarse un disco. Simplemente necesitaba la música como terapia y también como algo que era natural para mí”

Cortesía

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MIRIAM CANALES

Todavía hay mucho por descubrir en lo que a pioneras latinoamericanas de la música electrónica se refiere. En México suenan nombres como Alicia Urreta o Alida Vázquez Ayala, y en Argentina destaca Beatriz Ferreyra. En Venezuela, Oksana Linde es una flor que brota del asfalto más allá de cualquier coyuntura política. Es de esas mujeres que, utilizando ambos hemisferios cerebrales, lograron vincular áreas aparentemente incompatibles; en su caso, la música electrónica y la bioquímica.

Oksana Linde nació en enero de 1948, en Caracas, a donde habían llegado sus padres ucranianos huyendo de la Segunda Guerra Mundial. Ahí, la venezolana desarrolló su vida entre laboratorios, el piano, los teclados y, eventualmente, la maternidad de dos hijas.

Sin embargo, no fue sino hasta el año 2022 que, por iniciativa de Luis Álvarez, director de Buh Records, una disquera independiente de Lima, Perú, lanzó Aquatic and Other Worlds y, años después, Travesías (2025), álbumes portentosos que sumergen al escucha en ambientes acuíferos de ensoñación y que remiten a seres más allá de este mundo. Ambos son producto de una serie de grabaciones caseras realizadas entre los años ochenta y noventa, pero que habían permanecido desperdigadas.

Actualmente, Linde continúa residiendo en Cara cas. Aunque su economía y su salud no gozan de prospe ridad alguna, su música sigue brillando gracias a plata formas digitales como Bandcamp y redes sociales como Instagram, donde puede ser seguida y escuchada. Su historia personal es la de una Venezuela próspera que ya no existe, que albergó a toda una diáspora de extranjeros, incluyendo a soviéticos provenientes de Ucrania, hoy abatida por la guerra desde hace cuatro años.

Esta es una entrevista con la compositora realizada a través de su cuenta de Instagram, @linde.o.

¿Cómo fueron sus inicios? ¿Qué tanto influyó el hecho de ser hija de migrantes ucranianos?

Al nacer y crecer en un país diferente al del origen de la familia, uno se encuentra con dos idiomas distintos, con algo que no se intelectualiza siendo bebé, (siendo) alguien que va al kinder, a la escuela, con compañeros venezolanos y de otras nacionalidades. En la casa se hablaba mayormente ucraniano, pero años después ya mucho era en español. Mis padres querían que no se nos olvidara (el ucraniano) y que aprendiéramos inglés, francés y alemán. Por ello estudié varios años en el Colegio Humboldt, que era una institución con buenos profesores.

Mis padres y mis hermanas de nueve y dos años llegaron en barco en noviembre de 1947 y yo nací en enero de 1948. La Cruz Roja alimentó a mi familia. Inicialmente vivieron en unas barracas para apátridas o refugiados. Mis abuelos llegaron en abril y hubo que alquilar otro cuarto. Él había perdido la inmensa mayoría de su obra, lo que había hecho durante años… obras de pintura, artes gráficas, diseños de portadas, diseños de papel moneda ucraniana. Fue uno de los fundadores de la Academia Nacional de Bellas Artes y Arquitectura de Ucrania.

Es así como desaparece una irremplazable colección de tesoros culturales de diez siglos de Ucrania —la verdadera Rous o Rus de Kyiv—, algunos objetos antiguos de otros países, la mayor parte de su polifacética obra, tapices y otros objetos ucranianos, en el incendio de Kyiv, por el bombardeo, durante el cual también se quemaron varios tomos no publicados de la historia de Ucrania por el presidente, el historia dor Mijailo Hrushevski, así como la colección de arte y artesanía del mismo. El edificio ardió durante varios días. La capital sufrió bombardeos y grandes pérdidas. Sí, la misma Kyiv —aunque en el mundo se acostumbraron a llamar Kiev, en ruso— que está siendo actualmente bombardeada cada día, así como muchas ciudades en ese país. Los moscovitas siguen con su intento de siglos de aniquilar la etnia ucraniana.

Mi familia la formaban mayormente personas ligadas al arte y a la ciencia. Mis abuelos maternos vivieron con nosotros. De lo poco que se logró salvar, una parte de la obra de Vasyl H. Krychevsky fue tomada por su hijastro, mi medio tío Pavlovsky, químico forense, investigador, quien dedicó muchos años a la historia de Ucrania y se radicó en Nueva York. Esas obras se encuentran en un museo ucraniano allá y en manos de sus amigos. A nombre de mi madre, doné por medio de una fundación gran cantidad de obras muy importantes para la familia a Ucrania.

¿Cómo fue que su familia llegó hasta Venezuela?

Venezuela es un país que en el pasado acogió a gran cantidad de personas provenientes de varios países de Europa y de otros continentes. Mi familia había huido de Kyiv; ya mi padre pudo salir de los stalags nazis —campos de concentración alemanes— y no murió entonces como la mayoría de los prisioneros porque al año lo enviaron a trabajar en excavaciones de cierta región de Alemania. Mi madre con sus padres y mi hermana Irma (Kyiv, 1939 - Caracas, 1974) fueron acogidos en Lviv, antes Lemberg, entonces capital de Ucrania Occidental, por un sacerdote que fue asesinado por los stalinistas. Ante la noticia de su avance y de los nazis, por otro lado, mis padres van a una región en Austria-Checoslovaquia — hubo muchos cambios durante esos años, esa región tiene ahora otro nombre—. El 40 por ciento de los fallecidos en la Segun da Guerra fueron ucranianos étnicos.

Siguió la familia por varios países hasta llegar a París, donde vivía un hijo del pri mer matrimonio de mi abuelo. Mi padre tuvo trabajo ocasionalmente. Mi madre trabajó para una oficina de comunicaciones de los norteamericanos. Luego de dar a luz a mi hermana Myroslava, trabajó pintando pañuelos de seda, limpiando… cualquier oficio para poder seguir adelante.

Había posibilidad de trasladarse a Venezuela en barco. Mi madre estaba embarazada de mí y había que apurarse porque en ese estado no permitían que las mujeres viajaran en barco con más de cinco meses. El permiso tardó mucho y al tener más de seis consiguió ocultarlo, y se embarcaron hacia Venezuela. Mi padre muere a los 50 años luego de 40 días de dolor intenso y sin dormir.

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¿Cómo fue su vida de estudiante?

Me casé en 1969. Aún me faltaban varios semestres para graduarme. Me había trasladado a la Universidad Central de Venezuela (UCV) desde la Universidad de Oriente (UDO), donde entré para estudiar oceanografía, que era una especialización en química, en física, biología ma rina, apasionante. En la UCV seguí con química. Estaba haciendo pasantías en radioquímica en el Instituto de Investiga ciones Científicas (IVIC) al trasladarme a la UCV. Por medio de personas que tra bajaban en otras dependencias, conseguí trabajo como técnica en biofísica e hice el trabajo de grado en bioquímica.

Tuve a mis hijas entre 1973 y 1974. En el laboratorio de bioquímica en el cual hice la tesis y tocaba analizar los lípidos de membrana de langosta, respiré diferentes solventes, piridina y otros compuestos estando embarazada —evité los embarazos, pero no funcionó—. No sabía de los efectos y no había buenos sistemas de seguridad. Ello afectó a mis hijas y contribuyó al comienzo de la desmielinización que me fue diagnosticada como consecuencia, años después.

¿Cómo fue tratar de crear música en una Venezuela ochentera con mayor bonanza social y económica?

Casualmente, los años ochenta no fueron fáciles. Tampoco los anteriores, pero en 1981 estuve con un serio problema de depresión que supe posteriormente que fue causado mayormente por solventes. Y necesitaba trabajar, pero tuve que dejar el trabajo sin ninguna compensación. Fue un desequilibrio serio en nuestra economía; yo tenía que ayu dar a mi familia. Durante algunos años, con la depresión de la cual salía a veces, pinté cua dros y pude vender a bajos precios una parte, en exposiciones individuales y colectivas.

¿Cómo es ahora un día en la vida de Oksana Linde?

Un día hoy no es como un día de hace 25, 40 años. Cuando se es más joven generalmente se pueden ha cer más cosas. Ya a mi edad usualmente aparecen deficiencias y situaciones de salud que complican la vida y no se puede hacer lo que una quisiera. Actualmente y desde hace décadas, el insomnio debido a la desmielinización de determinadas regiones del cerebro es un factor que agota. Condición migrañosa, además de manifestaciones de la enfermedad genética Marfán, que hasta hace pocos años no sabía que tenía y que afectó de manera severa a parte de mi familia. Avanzó muy rápidamente los últimos meses. Limita. No me puedo exponer al calor, (debo) tener cuidado porque un rasguño no se cura fácil. Es una condición incura ble. La pérdida definitiva del soporte estructural bajo la epidermis es limitante y las venas no funcionan efi cientemente en el transporte de sangre-oxígeno.

Siendo usted química de profesión, ¿cómo se mezcla esto con la composición musical?

No creo que haya ningún problema con ese tipo de mezclas (risas). Yo iba a estudiar biología, química o geología.

La composición musical, en personas como una, cuando se tiene un oído armónico aceptable, es po sible. En mi familia sé, al menos de mi madre y mis dos hijas, de la sinestesia que presentan/presentaron: ver las letras y números en colores, aunque no en los mismos colores. Desde el principio fue algo natural, por ello no supe que mis hijas tuviesen esa interesante condición. Ellas recuerdan nombres y fechas por los colores. Y en familias con algún tipo de sinestesia puede haber personas con oído que puede ser o no perfec to. A veces veo la música moverse con formas y colo res. La composición es algo que tiene lugar a veces en ensueños o cuando una hace otras cosas, que surge de manera intuitiva, que es algo interesante y fascinante. No me es fácil explicar. Vangelis tenía un oído fabuloso y explicó en alguna oportunidad que la misma música que estaba componiendo le indicaba cómo seguir.

En la pieza “Sahara”, que tiene alrededor de nueve minutos, hice, digamos, la estructura base o pieza cen tral sin pensar mucho. Y quería seguir, pero la terminé con los mismos acordes con los cuales comencé. Fui añadiendo pistas y no comprendo, si no recordaba bien lo que había hecho, cómo logré que saliera lo que salió. Alguien escribió que era un collage. Acepto esa crítica. Hubiese querido que esa y otras piezas hubiesen sido compuestas sobre papel, pero tampoco estaba pensan do en si algún día iba a editarse un disco. Simplemente necesitaba la música como terapia y también como algo que era natural para mí.

¿Cómo se hizo este nuevo lanzamiento para Buh Records, tanto Travesías como Aquatic and other worlds?

De lo que se le envió a Luis Alvarado, él eligió las piezas para uno y para otro (...). Es música de los años ochenta y noventa en ambos casos. Varias obras de Travesías formaron parte de la presentación en el tercer evento de música electrónica en la sala Rómulo Gallegos en Caracas. Mi conjunto de obras lo llamé Travesía Acuastral. Surrealista, pues se trata de viajes a través de un sueño por el cual se entra a un mundo donde se mezclan dimensiones, la forma física del entorno. Agua y aire coexisten y se puede transitar en ese fluido. Hay seres extraños, arrecifes del espacio, seres que no vemos en este mundo.

Allí sí podría decir que, sin ninguna intención, se mezcla un poco la fisicoquímica. El punto triple es aquel en el cual coexisten en equilibrio el estado sólido, el estado líquido y el estado gaseoso de una sustancia... Es un estado donde, en el caso del agua, se puede tener hielo, líquido y vapor al mismo tiempo.

Algunas piezas cortas fueron hechas para sesiones de meditación dinámica. Para el primer disco, Aquatic and Other Worlds, Alvarado eligió piezas que de alguna manera se relacionaran con música acuática, cósmica.

En 1985 yo había elegido ese nombre para un disco hipotético que eventualmente se editaría en un futuro. Realmente no era sino algo como un sueño porque no había posibilidad. Luego de que sale el documental Sisters with Transistors, se comunicaron conmigo Luis Alvarado, James Vella de Phantom Limb y otro Imagen: Carlos Ochoa sello español. Me había comprometido con Alvarado cuando vi que me habían enviado mensajes que no vi antes, por Facebook. Antes de ese compromiso, dos jóvenes, Andrea ZarZa Canova, archivista de sonido de la British Library quien tiene con un socio un sello en Londres, y Cheer-ee-lee, ingeniera venezolana que tenía un programa de radio en Madrid, se habían pues to en contacto conmigo y me hablaron de la edición de un disco con piezas que tenía yo en la red y otras que tenía y/o compondría, con características de determi nada naturaleza, preferiblemente. Pero con la pan demia y dificultades técnicas por la recuperación de archivos —una parte de ellos perdida definitivamen te— no se pudo editar el disco y me incluyeron en una edición digital (Dream Tech) con otros seis artistas.

¿Qué sería necesario para que usted compusiera música nueva?

Tener los equipos/instrumentos dañados arregla dos. Adquirir algo más que me haría falta y estar en mejores condiciones de salud.

Instagram: @miricaiba

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