“La dictadura del proletariado es tan eficiente que reparte el trabajo entre el proletariado mientras la Dictadura se reparte el champán”.José Fuentes Mares
Para nadie es desconocido el hecho de que el socialismo es tan buen negocio que enriquece en exclusiva, de la noche a la mañana, a los herederos y parientes de las dictaduras en donde se impone este sistema.
Ejemplo de ello han sido durante décadas los hijos de Fidel Castro Ruiz quien como tirano hundió a Cuba en la más profunda miseria durante más de seis décadas, convirtiendo la otrora isla en un Campo de Concentración para sus habitantes, exceptuando a sus hijos a quienes vino a heredar una fortuna de más de 900 millones de euros que hoy disfrutan como parte del jet set en España y el resto de Europa.
Nada distinto hizo el Dictador Hugo Chávez con su hija María Gabriela Chávez; quien se ostenta como la mujer más rica de Venezuela, con una fortuna estimada en más de 4,000 millones de dólares en cuentas de Andorra y residencia en Estados Unidos, cosa que se le imputa igualmente nada menos que a Evaliz Morales, hija del ex Dictador Evo Morales de Bolivia; igual que a la hija de la expresidente argentina Cristina Kirchner, Florencia Kirchner, bajo investigación tras hallarle más de 6 millones de dólares metidos en dos bolsas en uno de los baños de su casa.
Otro caso igual es el del hijo de Lula Da Silva, Fábio Luís Lula da Silva (alias "Lulinha"), primogénito del presidente brasileño que desde el primer mandato presidencial de su padre se convirtió en productor multimillonario y dueño de una concesión televisora, quien se encuentra bajo investigación actualmente sobre una presunta red de apropiación indebida que habría robado más de 6,000 millones de reales a jubilados mediante descuentos no autorizados.
Tal es el caso también de la millonaria Hamideh Soleimani Afshar, pariente del finado Ayatolah-financiador durante décadas de estos y otros tantos regímenes socialistas-e identificada por el Departamento de Estado norteamericano como sobrina de Qasem Soleimani, y su hija Sarinasadat Hosseiny, quienes fueron arrestadas por ICE en Los Ángeles, California; después de que Washington les revocara su residencia legal.
Sin embargo, la acusación oficial no gira entorno a una vida de lujos con dinero mal habido sino por su apoyo cínico al régimen iraní junto con propaganda antiestadounidense, así como la celebración de ataques contra tropas o instalaciones norteamericanas.
El propio Departamento de Estado confirmó que mientras vivía en Estados Unidos, Hamideh promovió propaganda del régimen iraní, elogiando la brutalidad de la Guardia Revolucionaria Islámica que masacró a 100,000 de sus paisanos opositores hace un mes, llamando a EE.UU. "El Gran Satán" y celebrando las ofensivas militares con suntuosas fiestas entre pronunciados escotes, minifaldas y champán donde "las herederas" (así se autoreferían madre e hija) brindaban por la muerte de los soldados y marines en combate.
Tras fotos filtradas por el New York Post se lograba ver como la susodicha disfrutaba de una vida llena ocio y lujos en territorio estadounidense con viajes, fiestas en Miami, Las Vegas y escapadas a Alaska.
Aunque ya desde el año pasado se filtraron fotos de como las sobrinas e hijas del Ayatola celebraban en Irán con enormes fiestas donde ninguna de las mujeres lucía burka-conforme con el estricto código impuesto al resto de las iraníes tras el golpe de Estado contra el Shah-también en el caso de Hamideh Soleimani se captaba una estética de derroche que contrasta por completo con la retórica oficial antioccidental atribuida a su entorno familiar.
Sobre su estatus migratorio los reportes subrayan que obtuvo asilo en 2019 y luego residencia permanente en 2021, mientras que su madre, Sarinasadat Hosseiny entró con visa de estudiante en 2015 y más tarde obtuvo green card en 2023. Tras la revocación de esos beneficios, ambas quedaron bajo custodia migratoria y han sido deportadas a su país de origen.
Lo anterior revela la típica doble moral que comparten los tiranos socialistas y sus beneficiarios actualmente en todas las latitudes: condenar a Estados Unidos en público mientras disfrutan en privado la libertad, el lujo y la comodidad del país que tanto odian.