Foto: EFE/ Ángel Colmenares
Anthropic anunció el pasado 12 de junio que suspendería el acceso público a sus modelos de inteligencia artificial (IA) más avanzados, Fable 5 y Mythos 5, para poder cumplir con una directiva de control de exportaciones de la administración de Trump que le obligaba a impedir el acceso a este nuevo servicio fuera de Estados Unidos —o a personas extranjeras— por motivos de seguridad nacional. En un comunicado, la empresa dijo que el gobierno estadounidense no le había provisto de los detalles específicos por los que sus modelos de IA son un problema para la nación.
“Como hemos dicho públicamente, creemos que el gobierno debe tener la capacidad de bloquear desarrollos inseguros como parte de un proceso transparente, justo, claro y basado en hechos técnicos. Esta acción no se adhiere a esos principios”, señaló la compañía.
Amazon habría influido en la decisión del gobierno, según informó The Wall Street Journal (WSJ). El rotativo, que cita a fuentes familiarizadas con el decreto, subraya que el director ejecutivo de Amazon, Andy Jassy, mantuvo una serie de conversaciones con funcionarios estadounidenses, entre ellos el secretario del Tesoro, Scott Bessent.
En las consultas, Jassy indicó que el modelo Fable 5 era capaz de proporcionar información que podría usarse para facilitar ciberataques y que “en teoría, debía estar prohibida”, señala el periódico neoyorquino, que también destaca que, poco después de las conversaciones, funcionarios de la Casa Blanca se reunieron y acordaron que la medida más adecuada era impedir que gobiernos, empresas e individuos extranjeros usaran la IA de Anthropic, una decisión que posteriormente Trump aprobó.
Cabe mencionar que Amazon ha realizado grandes inversiones en Anthropic y, por ejemplo, el pasado abril anunció que invertiría al menos cinco mil millones de dólares más en la empresa mediante un acuerdo de IA por el que la contraparte se comprometía a gastar cien mil millones en Amazon Web Services durante la próxima década.

NUEVOS HORIZONTES PARA LA CIBERSEGURIDAD
La suspensión se produjo pocos días después de que Anthropic pusiera a disposición de sus suscriptores del servicio Claude el modelo Fable 5, presentado como el más avanzado en diversos tests de habilidades.
Sin embargo, Fable estaba basado en el controvertido Claude Mythos, sobre el que la propia desarrolladora alertó en abril que ponía en riesgo la impenetrabilidad de los sistemas más avanzados de ciberseguridad en sectores sensibles, como el financiero.
Cuando la tecnológica anunció a Claude Mythos, lo describió como un nuevo modelo de computación con capacidades de programación y ciberseguridad tan avanzadas que la empresa decidió vetar su lanzamiento al público general por considerarlo un riesgo para la seguridad global.
Aún así, Mythos está a disposición de una lista muy selecta de corporaciones dentro del llamado Project Glasswing —nombre inspirado en una mariposa de alas transparentes que se camufla a plena vista—, una iniciativa de defensa en ciberseguridad a la que tienen acceso más de 40 organizaciones, entre ellas Amazon, Apple, Google, Microsoft, Nvidia, CrowdStrike, JPMorgan Chase y Cisco, con el propósito de reforzar la protección frente a amenazas emergentes.
El objetivo es que estos gigantes utilicen la potencia de Mythos para identificar y parchear vulnerabilidades en la infraestructura crítica de software antes de que actores malintencionados puedan explotarlas.
Durante las pruebas internas, la IA demostró una capacidad autónoma —sin intervención humana, más allá de escribir el prompt— para hallar fallos de seguridad en los principales sistemas operativos y navegadores web actuales.

“Las vulnerabilidades que ha detectado han logrado, en algunos casos, eludir décadas de revisiones humanas y millones de pruebas de seguridad automatizadas”, anotó la compañía en un comunicado.
No obstante, pese a la cautela con que se ha distribuido Mythos, el 22 de abril se detectó un acceso no autorizado a la plataforma. Tras una investigación, se determinó que los intrusos no habían conseguido hacerse con el control del modelo y, según diversos medios, Anthropic afirmó que sus sistemas no se vieron afectados.
Si bien la tecnológica proporcionó este modelo de IA al sector privado, la historia con el gobierno estadounidense fue otra.
CHOQUE CON EL PENTÁGONO
Anthropic demandó el 3 de marzo al gobierno estadounidense por designarla como “riesgo nacional en la cadena de suministro” después de que la empresa se negara a ceder el uso de Mythos al Departamento de Guerra.
En la querella, interpuesta en un tribunal federal de California, la compañía sostuvo que los servicios de IA deben usarse para maximizar “los resultados positivos para la humanidad” y ser “seguros y responsables”.
Además, aclaró en un comunicado que llevaba meses negociando con el Pentágono para limitar el uso de su tecnología y recibir garantías de que no se emplearía para espiar a estadounidenses o para el uso de armas completamente autónomas.
Como respuesta, el secretario de Guerra, Pete Hegseth, amenazó con designar a la firma tecnológica como un “riesgo nacional” y afirmó su posición: “el Departamento de Guerra debe tener acceso total y sin restricciones” a la IA para defender el país.

La compañía, por su parte, dejó claro en un comunicado que “ningún nivel de intimidación o castigo por parte del Departamento de Guerra va a cambiar nuestra posición sobre la vigilancia masiva a nivel doméstico y armas totalmente automáticas”.
“Estas medidas no tienen precedentes y son ilegales. La Constitución no permite al gobierno usar su poder para castigar a una empresa por su discurso”.
El pulso entre Anthropic y el Pentágono se saldó finalmente con un veto, firmado por Donald Trump, contra la empresa en todas las agencias del gobierno federal, algo que sería un varapalo económico difícil de superar para Anthropic. Al vetarla, el presidente la catalogó como “de la izquierda radical y woke” y aseguró que no consentiría que dictara cómo las Fuerzas Armadas deben operar para ganar guerras.
La firma se convirtió así en la primera de origen estadounidense en ser designada como riesgo nacional, una calificación que, por lo general, se limita a adversarios extranjeros.
La tecnológica apuntó que el gobierno ya está cancelando contratos y que los acuerdos con entidades privadas también están en duda, lo que pone en peligro cientos de millones de dólares a corto plazo.
Aparte de esos daños económicos inmediatos, “la reputación de Anthropic y las libertades fundamentales de la Primera Enmienda están siendo atacadas”, señaló la compañía, que pide al tribunal que anule la orden de Trump y que la declare “arbitraria” y “contraria al derecho constitucional”.
La prohibición gubernamental, justificada bajo una narrativa de seguridad pero criticada por carecer de criterios técnicos claros, ilustra cómo los intereses económicos y las disputas ideológicas pueden moldear el futuro de la inteligencia artificial. Este enfrentamiento no solo pone en peligro la viabilidad financiera de uno de los líderes en el sector, sino que también plantea interrogantes fundamentales sobre la libertad de expresión, el debido proceso y quién tiene la autoridad final para definir los límites del desarrollo tecnológico.