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Las tres muertes de Marisela Escobedo, sobre la martirización de activistas en México

Este documental expone la negligencia, corrupción e ineptitud gubernamental frente a la violencia de género en México.

Las tres muertes de Marisela Escobedo, sobre la martirización de activistas en México

Las tres muertes de Marisela Escobedo, sobre la martirización de activistas en México

IGNACIO QUIROZ GONZÁLEZ

Este documental narra el extenso caso de la activista mexicana Marisela Escobedo, comenzando por la desaparición y feminicidio de su hija, su infructuosa lucha por la justicia y, finalmente, su asesinato: las tres muertes a las que el título alude.

Los hechos se relatan de manera íntima a través de los testimonios de familiares y compañeros de Marisela, llevándonos cronológicamente por los trágicos sucesos que la hicieron una activista y, después, una mártir del movimiento contra la violencia hacia las mujeres.

La protagonista de este largometraje se enfrenta a la negligencia, corrupción e ineptitud de las autoridades hasta convertirse, debido a su fuerte carácter, en una activista incómoda para el gobierno de Chihuahua.

El documental, entonces, se vuelve una recapitulación y reflexión sobre su lucha en contra de la impunidad hacia los perpetradores de feminicidios.

UNA VOZ EN UN PAISAJE INDIFERENTE

En cada testimonio intervienen las emociones y experiencias de cada entrevistado, aunque sin dejar de lado el intento de dar a entender lo que Marisela estaba pasando. Cada comentario se complementa con el del siguiente, componiendo una narrativa que se siente tan personal como objetiva.

Imágenes de videos caseros y fotos familiares se plasman durante el primer capítulo de la obra, acercándonos a la historia previa al feminicidio. Esta retrospectiva profundiza en el origen de la relación de Rubí, hija de Marisela, con quien sería su asesino y que provocó un distanciamiento entre ella y su madre.

A la par, el documental se apoya de escenas que dramatizan los hechos. Vehículos transitando por las calles en vista cenital; actores que representan a los involucrados mostrándose como siluetas oscuras, con rostros fuera de cuadro o perfiles fuera de foco; paisajes desolados de la ciudad o incluso imágenes de los lugares donde ocurrieron los hechos nos hacen sentirnos presentes en los eventos y querer encontrar a alguien que pudiera haber brindado ayuda, pero en su lugar están los mudos edificios con ventanas cerradas y autos que pasan de largo.

La primera “muerte” de Marisela Escobedo, el asesinato de su hija Rubí, se vuelve el desafortunado ejemplo de las complejas relaciones familiares en México, el machismo tóxico y el esfuerzo por mantener los canales de comunicación abiertos con la esperanza de ayudar a un ser querido en una situación compleja.

Se vuelve difícil entender cómo es que ocurrió esta tragedia, pero ante ella las distancias entre familiares se acortan y la comunidad se hace presente frente al llanto de una madre buscando respuestas.

EL ABANDONO AL ACTIVISMO EN MÉXICO

Mientras la primera parte del documental contextualiza la relación entre Rubí y su pareja con el resto de su familia, posterior a su desaparición la narrativa se vuelca sobre la responsabilidad de los órganos de justicia de esclarecer los hechos. Aquí se integran imágenes de los archivos del caso, noticias relevantes, testimonios de abogados y de trabajadores del gobierno que tuvieron que ver con el caso o cuya opinión es relevante. Son minutos que se vuelven una irritante muestra de ineptitud.

No es difícil poner en duda las decisiones que tomaron las autoridades sobre el asesinato de Rubí. El caso contra el feminicida Sergio Barraza lo armó la misma Marisela, asesorada legalmente, y cuando el sistema de justicia no pudo dar con el acusado para presentarlo a juicio, la familia tuvo que intervenir.

Una de las partes más devastadoras de este documental es el hecho de que retrata un México donde alguien decide buscar justicia por su cuenta y, aún cuando le facilita a las autoridades las evidencias necesarias, estas son incapaces de hacer algo al respecto debido a sus propias políticas de “protección de la ciudadanía”. El error no se presenta solo en el nivel judicial, sino también en legislaciones que carecen de congruencia.

Esta, la segunda “muerte” de Marisela, es acompañada por un desgarrador llanto. Por más que luchó por justicia para su hija, el perpetrador quedó impune, incluso después de haber confesado. Es posible ver cómo la redención se le escapa de entre las manos cuando ella misma confiesa su arrepentimiento por haber dejado ir a su hija con un hombre peligroso con tal de mantener la paz entre su familia.

Sin embargo, Marisela nunca se rindió y, consecuentemente, se convirtió en la voz de muchas mujeres en su situación. Marchas, pancartas y plantones fueron algunas de sus muchas herramientas para denunciar la impunidad por mera incongruencia burocrática. Esto la puso en la mira no solo de grupos políticos, sino también de grupos criminales que vieron sus intereses amenazados. Marisela se convirtió en un problema para ellos, lo que derivó en su tercera y literal muerte.

EL LEGADO DE MARISELA

Siendo un retrato de lo vivido por Marisela, sería de esperarse que el documental terminara con la resolución de su caso y un repaso por su legado, pero al ser sus familiares y amigos los que relatan los hechos, se vuelven ellos los protagonistas. Su voz narradora es un apoyo en la misión de Marisela y, tras su lamentable ausencia, les toca develar lo sucedido posteriormente.

El asesinato de la activista se resolvió con un interés particular de las autoridades por cerrar su caso lo más pronto posible. Grupos delictivos se involucraron haciendo que los familiares se distanciaran del proceso y que incluso huyeran de Chihuahua temiendo por sus vidas, aunque eso no les impidió continuar su lucha por la justicia desde donde estuvieran. A partir de este punto, el relato se aproxima al presente de los entrevistados.

Los seres queridos de Marisela hablan de ella como una mujer inspiradora, de carácter fuerte e inquebrantable; por más veces que pudo haberse rendido, nunca lo hizo. Luchó por el futuro de sus hijos, por la justicia que se merecían para que sus vidas no se detuvieran como lo hicieron la de ella y la de Rubí.

La nobleza de su misión no la dejó doblegarse ante las amenazas a las que se enfrentó. Abandonó todo lo que conocía en pro de exigir justicia. No solo se trataba de evidenciar un Estado fallido, sino de hacer lo correcto.

El documental cierra con la continuación de la escena con la que abre, una grabación de Marisela dirigiéndose hacia la cámara, hablando sobre su propósito y sobre el movimiento contra la violencia al que se unió junto a otras mujeres.

Los cimientos de la lucha de Marisela quedan establecidos desde el comienzo y sobre ellos se construye todo un movimiento que se enaltece junto a las voces de aquellas personas que se encuentran en su situación. La historia de una de las activistas más vocales de México se fundamenta en el amor que siempre tuvo por sus hijos. Sus peticiones fueron fuertes y claras, lo único que exigía Marisela era justicia.

Instagram: @ign.qrz

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