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La Organización Mundial de la Salud (OMS) celebró la última semana de febrero el vigésimo aniversario del Convenio Marco para elControl del Tabaco, uno de los tratados del sistema de Naciones Unidas con más países firmantes (183) y clave para que en estas dos décadas el consumo de cigarrillos y productos similares se haya reducido en un tercio a nivel global.
“Hay aproximadamente 180 millones menos de fumadores hoy que hace 20 años”, señaló en rueda de prensa la jefa del Secretariado del convenio, Adriana Blanco, quien también recordó que fue el primer tratado negociado desde la OMS.
Este acuerdo compromete a los países firmantes, por ejemplo, a tomar medidas fiscales para reducir la demanda de tabaco, y otras para librar de humo los lugares de trabajo y zonas públicas interiores, o para prohibir la publicidad del sector.
“Ha ayudado a salvar millones de vidas a través de mayores medidas de control en todo el mundo, y marcó un hito en la salud pública y el derecho internacional”, destacó el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, quien subrayó que “el tabaco es una plaga para la humanidad y la principal causa de muertes y enfermedades evitables”.
Según el informe Epidemia Mundial de Tabaco 2025 de la OMS, más de cinco mil millones de personas se benefician de al menos una de las políticas delineadas en el convenio. Por ejemplo, hasta 138 naciones requieren que los paquetes de cigarrillos muestrenavisos visibles sobre los perjuicios a la salud que pueden causar.
La cuarta parte de la población mundial está cubierta por leyes que prohíben fumar en lugares de trabajo o recintos interiores públicos, con el fin de evitar los daños que sufren muchos fumadores pasivos.
Por otra parte, destaca la OMS, el tratado ha sido crucial para establecer defensas legales contra la agresiva estrategia de mercadotecnia de la industria tabacalera, que invierte miles de millones de dólares para promover sus productos.

“Es una industria letal la que está detrás de la epidemia de tabaquismo, y que ahora intenta posicionarse como parte de la solución cuando en realidad desvía los esfuerzos hacia el control del consumo, que podrían salvar millones de vidas más”, destacó Blanco.
La organización no sólo subraya los perjuicios para la salud que genera el tabaco, como una mayor incidencia de las enfermedades respiratorias o cardíacas y distintos cánceres, sino también para la agricultura, ya que su cultivo ocupa grandes terrenos que podríandedicarse, en cambio, a la producción de alimentos.
“Además, billones de colillas de plástico contaminan los ecosistemas cada año, dañando aún más el planeta”.
Varios de los países signatarios no han ratificado aún el convenio marco, entre ellos algunos destacados productores de tabaco o sedes de importantes industrias del sector, tales como Estados Unidos, Argentina, Suiza o Cuba. Entre los únicos ocho Estados miembros de Naciones Unidas no firmantes figura el cuarto productor mundial, Indonesia.

PUNTOS A MEJORAR
Por otra parte, el informe antes mencionado sostiene que el empaquetado de productos de tabaco sin humo, como el tabaco de mascar, el rapé o el snus, sigue estando “deficientemente regulado”. Sin embargo, sí ha detectado una tendencia creciente en la legislación en torno a los cigarrillos electrónicos y vapeadores, pues el número de países que los regulan o prohíben ha pasado de 122 en 2022 a 133 en 2024, frente a los 60 que aún carecen de regulación alguna al respecto.
Asimismo, la OMS constató que, pese a su eficacia, 110 naciones no han llevado a cabo campañas antitabaco desde 2022, por lo que instó a las autoridades a invertir en proyectos con mensajes “evaluados y verificados”.
Otras áreas que han experimentado avances son la fiscalidad y las prohibiciones sobre publicidad, aunque el reporte insiste en que es necesario mejorar.
Hasta 134 países no han logrado que los cigarrillos sean menos asequibles para el consumidor desde el punto de vista económico, mientras que sólo tres han aumentado desde 2022 los impuestos sobre el tabaco al nivel de “práctica recomendada”.
Respecto a las ayudas para afrontar la adicción a la nicotina, sólo el 33 por ciento de la población mundial tiene acceso a servicios gratuitos para dejar de fumar, según el documento, que pone énfasis en la exposición al humo del tabaco en los no fumadores, la cual causa en torno a 1.3 millones de muertes al año.
Hasta la fecha, 79 países han adoptado entornos libres de humo, lo que beneficia a más del 33 por ciento de la población global, y seis más —Islas Cook, Indonesia, Sierra Leona, Eslovenia y Uzbekistán— han aplicado estrictas leyes contra el humo, “pese a la resistencia de la industria, en particular de la hostelería”.
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, indicó que, veinte años después de la adopción del acuerdo, hay muchos éxitos que celebrar, pero recordó “que la industria tabacalera sigue evolucionando”.
“Nosotros también debemos hacerlo. Al aunar la ciencia, las políticas y la voluntad política, podemos crear un mundo donde el tabaco ya no se lleve vidas, dañe las economías ni robe el futuro. Juntos podemos acabar con la epidemia”.

FUMADORES EN MÉXICO
Para el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) de México, el tabaquismo sigue siendo un problema de salud pública agravado por el incremento en el uso de cigarros electrónicos, a pesar de la disminución nacional en la cifra de fumadores registrada en 2025.
La jefa del departamento de Prevención y Control del Tabaquismo del INSP, la doctora Luz Myriam Reynales, valoró esa caída significativa, aunque advirtió que los 14 millones de consumidores de tabaco en el país suponen un problema, ya que crecieron los usuarios de dispositivos electrónicos, especialmente entre los adolescentes, según subrayó en un comunicado.
Según la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (Encodat) de 2025, el uso de cigarros electrónicos en la población de 12 a 17 años durante el pasado diciembre fue de un 3.1 por ciento, aumentando respecto al 1.1 por ciento observado en 2016.
Con base en los datos recopilados en la Encodat, organizaciones civiles adjudicaron la disminución en el número de fumadores al avance de las políticas públicas para luchar contra el tabaquismo, entre las que destacaron la prohibición total de publicidad, promoción y patrocinio de productos de tabaco.
No obstante, alertaron que todavía hay cuestiones relevantes pendientes de aprobación, como el aumento de impuestos a estos productos.
En este sentido, la coordinadora del Comité Interinstitucional para la Lucha Contra el Tabaco, la doctora Guadalupe Ponciano, señaló que la reducción del tabaquismo es uno de los aspectos “más difíciles de abordar” en México, donde anualmente mueren 63 mil personas por consecuencias derivadas del consumo de esta sustancia.
“Muchas de esas vidas podrían salvarse si tuviéramos un sistema de salud que realmente ofreciera ayuda terapéutica y medicamentos para dejar de fumar a los casi 14 millones de consumidores de productos de tabaco”, lamentó Ponciano.
Ante este panorama, organizaciones de la sociedad civil defendieron que aumentar los impuestos en este campo se basa en la justicia fiscal para garantizar el derecho a la salud a toda la población, por lo que instaron a las autoridades a asumir una mayor responsabilidad en el cuidado de la adolescencia mexicana.
Redacción S.N.